•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

A finales del mes de marzo el Presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que acudirá al tribunal internacional de la Haya contra Chile, para recuperar su salida al mar. Seguidamente, en muestra que la proclama no es discurso, sino acción, ha comenzado a estructurar el equipo jurídico, que será responsable de incoar la demanda, nombrándose a Enrique Rodríguez Veltzé –quien fue presidente de Bolivia– como embajador extraordinario ante el órgano jurisdiccional de Naciones Unidas.

Por su parte Chile tacha de errado el camino que ha escogido La Paz, exaltando la no intención de Morales por dialogar y afirmando que la pretensión de Bolivia a acceder soberanamente al mar por territorio chileno carece de fundamento.

Perú, quien fue parte beligerante en la segunda guerra del Pacífico, resaltó en un comunicado oficial: “La demanda de Bolivia contra Chile es un asunto estrictamente bilateral. En ese sentido, no corresponde al Perú intervenir de manera directa o indirecta en el mismo”. Hay que anotar que Chile y Perú esperan un fallo de la CIJ sobre la demanda marítima del gobierno de Lima. Perú reclama en su demanda 67.000 km2 de mar territorial en la frontera con Chile.

Las diferencias de Chile-Bolivia datan de la segunda mitad del siglo XIX, cuando intereses capitalistas ingleses en complicidad y unión con burgueses chilenos, más una clase política boliviana servil a los designios de ultramar, configuraron el escenario ideal para cercenar a Bolivia de su litoral.

Hay que recordar que a partir de 1860 en Latinoamérica se introduce a la cesta de importación, los capitales e inversiones de procedencia inglesa, que contribuyen a que en el pacifico de América del Sur se pase de la tradicional explotación de guano a los salitres. Los salitres y las inversiones inglesas aportaron en la transformación territorial de América del Sur, desembocando la II guerra del pacifico de Chile contra Perú y Bolivia como bandos beligerantes.

En este contexto histórico hay que apuntar que las pretensiones expansionistas de Chile se acrecientan y el dictador boliviano Mariano Melgarejo, vivo antinacionalista, cede de forma unilateral a favor de Chile en su frontera del paralelo 23 al 24 en 1866. Para 1871, ya fuera del poder Melgarejo, Bolivia y Perú, conscientes del rol imperial de Chile, firman un pacto de asistencia militar en caso de ser atacado por el país del cono sur.

Entre 1875-1878 en Bolivia se dispone soberanamente que los explotadores de nitratos deben pagar más impuestos por la exportaciones, medida que afecta a la Compañía de Nitratos de Antofagasta, en consecuencia la empresa se niega a pagar los tributos, provocando la intervención estatal por el ejecutivo boliviano, que motiva a Chile a presentar ultimátum y movilizar tropas.

En respuesta inmediata Bolivia declaró la guerra y Perú en consonancia con el acuerdo de defensa mutua respalda a Bolivia, empezando de esta forma las operaciones bélicas en febrero de 1879 y terminando en 1883. Veintiún años después, para octubre de 1904 se firmó y ratificó por Bolivia y Chile el Tratado de Paz y Amistad.

Como resultado principal del enfrentamiento armado, Bolivia se quedó sin unos 120.000 kilómetros cuadrados de superficie y 400 kilómetros de costa, lo que significa que desde hace 130 años Bolivia no tiene una salida al mar.

El tratado de 1904, el gobierno de Morales lo califica de “impuesto, ilegal, injusto e incumplido”. No obstante, Piñera ha subrayado que “entre Chile y Bolivia existe el Tratado de 1904, fue libremente negociado, válidamente suscrito, aprobado por los Congresos de ambos países y que está plenamente vigente. Y los tratados, cuando se firman, son para cumplirlos. Chile ha cumplido, cumple y seguirá cumpliendo con celo y rigor todo lo que ese tratado establece”.

Los gobiernos de Bolivia y chile mantienen suspendidas sus relaciones diplomáticas desde 1962, aunque las restablecieron durante tres años entre 1975 y 1978.

Un estudio de la CEPAL de 2011, apuntó que la mediterraneidad ocasiona a Bolivia pérdidas aproximadas de 190 millones de dólares anuales. La investigación señaló que el costo de dicha situación representa entre el 0,6 y el uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pues cuatro de cada 10 productos bolivianos tienen que pasar forzosamente por Chile.

 

* Licenciado en Relaciones Internacionales.