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No resulta fácil describir con pocas palabras el maravilloso mundo de las orquídeas, puesto que constituyen la más amplia de las familias del reino vegetal, con alrededor de 30 mil especies conocidas en el planeta. Esta flor que simboliza amor, lujuria y belleza, en lugares como Grecia eran vistas como un símbolo de virilidad. Aquí en Nicaragua, el General Augusto César Sandino, la bautizó como la Reina de las montañas segovianas, por sus exóticas formas, colores y fragancias.

Durante la Edad Media se utilizaban en la preparación de infusiones y remedios, también consideradas como un afrodisíaco y uno de los principales ingredientes de algunas pociones mágicas. Se dice que, cuando las orquídeas aparecen en un sueño, representan el deseo interior de ternura, romanticismo y amor

La orquídea Cattleya Trianae es una planta epífita de hojas carnosas, de hermosas flores. Es sabido que las orquídeas están señaladas entre las más hermosas del mundo. La estructura y los colores de la Cattleya Trianae son de una extraordinaria belleza.

Maurice Maeterlinck escribió un sorprendente libro titulado “La inteligencia de las flores”, en el que dice: “En las orquídeas encontramos las manifestaciones más perfectas y más armoniosas de la inteligencia vegetal. En esas flores, atormentadas y extrañas, el genio de la planta alcanza sus puntos extremos, y viene a penetrar, con una llama insólita, la pared que separa los reinos”. Tal vez refiriéndose a ciertas orquídeas que toman la apariencia de insectos, e inclusive exhalan su olor sexual, con el fin de atraer a un polinizador.

En la geografía segoviana se han caracterizado alrededor de doscientas variedades de acuerdo a un estudio realizado por el orquideólogo esteliano Aldo Velázquez, quien conjuntamente con el fotógrafo Jeef Hernández, expusieron una muestra fotográfica de 40 orquídeas con su respectivos nombres científicos, en el Museo de Historia y Arqueología Dr. Alejandro Dávila Bolaños de Estelí.

La exposición, que lleva el nombre “La Orquídea, Flor Reina de las Montañas Segovianas”, forma parte de la Ruta de Sandino, que pretende mostrar la fascinante belleza de sus flores y convertirla en un atractivo turístico para los aficionados de la madre naturaleza.

Durante la exposición, Hernández señaló que las orquídeas, pinos, robles encinos, manantiales de agua, guardabarrancos y quetzales que se aprecian en la zona norte de Nicaragua, encierran el tesoro guardado de este paraíso terrenal, que actualmente se encuentra en peligro de extinción. Las fotos, que promocionan el cultivo, cuido y ornamentación de esta especie, fueron donadas al museo, y hoy forman parte del patrimonio cultural y natural de los estelianos.

La Ruta de Sandino estaba rodeada de cerros, montañas, ríos, cascadas, una exuberante flora y fauna que formaban parte de una diversidad natural, además de constituir un refugio o “Templo de la Libertad”, como lo denominara el miembro del Estado Mayor del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, General Francisco Estrada.

Estas montañas y su entorno natural constituyeron un símbolo esencial de lo que hoy es la Ruta de Sandino; sus árboles, el canto de los pájaros, los ríos, las quebradas, las flores, así como el oro y la plata, fueron elementos esenciales que dieron alimento, habitación, medicina, escondite y recursos económicos al ejército de Sandino.

El bosque era el refugio de Sandino y las montañas testigos mudos de aquella lucha que se construyó principalmente a partir de los elementos del entorno histórico, natural y cultural.

 

* Periodista