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Cuando se aproxima el Día Internacional de la Madre Tierra es oportuno recordar la Carta de la Tierra (2001), un extraordinario documento por los principios y valores que proclama. Digamos para empezar que este es un texto resultado de un diálogo intercultural intenso efectuado en las últimas décadas y que ha suplido en mucho las intenciones y los objetivos de las cumbres mundiales sobre el medio ambiente y el desarrollo.

Para empezar es un documento trabajado por varios actores, tales como la sociedad civil global, centros de investigación, religiones y personas de diversas culturas y latitudes. Por otro lado es una verdadera Carta en el sentido que tiene un sujeto y un objeto del que se habla y se resuelve nuevamente en un sujeto cuya expectativa principal es la responsabilidad con la Tierra, porque como dice el Doctor Abelardo Brenes Castro de la Universidad para la Paz, el valor fundamental de la Carta es la responsabilidad.

Dada la excelencia y la pertinencia de la Carta para superar el modelo económico insostenible que vivimos, refrendemos los principios y valores de la Carta de la Tierra para compartirlos porque “somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común”.

Los principios de la Carta de la Tierra son: Respeto y cuidado de la comunidad de vida, Integridad ecológica, Justicia Social y Económica, Democracia, No violencia y Paz.

Y los valores que comporta en la acción son: la identidad humana planetaria, la co- responsabilidad, la compasión, el compromiso activo y crítico, la solidaridad intra e inter-generacional, la prioridad de los intereses comunes sobre los individuales, la sostenibilidad, la transparencia, la reverencia y la celebración de la vida; incluso la Carta nos habla de ser más en un sentido de desarrollo espiritual.

Es preciso que nuestra generación y la de los niños y jóvenes que ahora están creciendo, se apropien de los valores de este magnífico documento de la humanidad que en este momento atraviesa una grave crisis planetaria debido a los conflictos armados, la incertidumbre, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación, el cambio climático que parece indetenible, el hambre y las pestes que asolan algunos países del mundo.

¿Cómo lograr que estos valores universales que contiene la Carta de la Tierra sean vividos por los habitantes de nuestra comunidad? Partiendo de una visión del desarrollo que conciba la relación de los seres humanos y la naturaleza en una comunidad de vida en que dependen entre sí con los elementos del medio ambiente, no como entidades separadas o como un objeto de dominio o de conquista, sino como una red donde formamos un todo interrelacionado.

La educación se entiende hoy como una educación permanente, el medio de transmitir principios, valores, actitudes y conductas que sugiere la Carta de la Tierra, es la educación para el desarrollo sostenible, y bien se puede crear un modelo educativo integral que contemple esta Carta como un instrumento educativo esencial, puesto que está llena de valores universales. Podemos con éstos tener bases para construir una Cultura de Paz global por la vía de la educación, que nos conduzca a un nuevo estilo de vida sostenible, armónico y pacífico.

 

* Profesor