Lic. Guillermo F. López López
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La palabra democracia se deriva del griego, demos: pueblo, y kratos:  autoridad o poder, o sea, el poder del pueblo; y ese poder del pueblo se expresa de manera efectiva y activa en los órganos de decisión que tiene un gobierno, a través de la organización popular. Ese poder se ejerce por derecho y de hecho.

La democracia, como es entendida por los partidos políticos de derecha, es el ejercicio que cada período de tiempo hace la población a través de su voto para elegir alcaldes, diputados y presidente, de allí para delante quienes deciden son otros y no el pueblo. Allí está la limitación de la democracia, incluso un abogado afirma sin descaro que los representantes legítimos del pueblo son los diputados, pero señores, una buena parte de esos diputados jamás puede, ni podrá, representar al pueblo, porque no son pueblo, son empresarios, son banqueros, son latifundistas, recuerden que el voto popular no es un cheque en blanco.

Ayer férreos defensores de la democracia neoliberal que significó para este pueblo más pobreza, desempleo, insalubridad, analfabetismo, etc., o sea, golpes demoledores a las grandes mayorías, eso no lo debemos olvidar los nicaragüenses, y hoy se arrogan de manera cínica y alevosa el nombre de pueblo y dicen defender al pueblo, partida de fariseos, de falsarios que quieren confundir a las grandes mayorías que por 16 años menospreciaron y siguen menospreciando.

El pueblo jamás debe delegar el ejercicio de la democracia en un grupo, debe haber contraloría social. La democracia real no se corresponde con lo que debería ser la democracia, por la falta de participación de gran parte de los ciudadanos en los asuntos públicos, y por su apatía, indiferencia y desconfianza hacia lo político, pero OJO, recuperemos nuestros espacios de participación. Se ha diseñado desde lo político un tipo de ciudadano-objeto, al que sólo se consulta cada cuatro años o seis en las elecciones, atestándolos de promesas que se quedan sin cumplir.

Entonces, ahora que se abre un mecanismo de democracia popular, como los Consejos de Participación Ciudadana, la derecha utiliza miles de epítetos y se juntan como lo que son, “zorros de un mismo piñal”, para eliminar auténticos espacios de participación ciudadana. El inmenso temor es la controlaría social, es la pedida de cuentas de la población a los diputados, funcionarios, etc., ése es el temor. Para ellos es mejor un pueblo democráticamente sumiso que un pueblo democráticamente participativo, tomando decisiones, haciendo gobierno.

Entonces, ¿será ésta una victoria o una derrota a la democracia? Cómo lo concibamos no importa, porque la organización popular es de hecho y de derecho, podrán derogar lo que se les ocurra, pero lo que no podrán derogar jamás es el derecho del pueblo a organizarse de la manera que más nos convenga. No nos llamemos a engaño, ni creamos en lobos con piel de ovejas.

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