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La moral humana tiene carácter absoluto y el ser humano no es un animal. El que afirme lo contrario está fuera de foco. Los valores morales son universales y no puntos de vistas variables o individuales. Los ateos han encontrado un tema para demostrar en forma encubierta y disfrazada que Dios no existe. El tema se llama “relativismo”, se basa en afirmar que no existe ninguna verdad absoluta, que todo es relativo. Y si no existe ninguna verdad absoluta, no existe Dios.

El relativismo se está colando dentro del Cristianismo de forma solapada y artera. Tanto así que el ex-papa Benedicto XVI luchó arduamente contra el relativismo religioso, que se está apoderando de los fieles, que sin darse cuenta, hacen su religión a su manera e intereses propios y no bajo las leyes universales de Dios.

La moral humana nunca puede ser relativa. Los ateos argumentan: si el ser humano evoluciona, luego la moral evoluciona. Por tanto es relativa. Nada más alejado de la verdad. No matarás, no robarás, no mentirás son valores morales y religiosos universales, que jamás se convertirán en valores “relativos”.

Que existan psicópatas dentro de la especie humana no es ninguna demostración de que la moral absoluta no existe; desde Caín hay asesinos y no por eso vamos a afirmar que la moral absoluta no existe. Los conceptos morales absolutos existen, no matar es uno de ellos. Un error craso dentro de los ateos es creer que la naturaleza cambia: No cambia; los que cambiamos y evolucionamos somos nosotros. El argumento de si la naturaleza cambia, la moral cambia, se desvanece por sí mismo.

El principio de la Incertidumbre del físico alemán Heisenberg, ha sido sacado como bandera por los ateos para demostrar que la relatividad existe. Si a nivel subatómico no se pueden medir dos cosas al mismo tiempo (que es el principio de la Incertidumbre), ya que se presentan imprecisiones o errores, no significa que la relatividad exista.

La relatividad ya fue estudiada en la antigüedad: los griegos Sócrates y Platón consideraron inadmisible el punto de vista relativista en el plano moral y político, porque según ellos es una teoría absurda que hace imposible el conocimiento. Quien le puso una lápida al pensamiento relativista fue un ateo prominente, el filósofo Bertrand Russel, quien escribió: “cierto tipo de gente que se cree superior, suele decir con suficiencia que “todo es relativo”, lo cual es un absurdo, porque si todo fuera relativo, no habría nada relativo a ese todo”.

El relativismo no existe en la física. Parece que el Big Bang, o Dios, dejó lista todas las leyes de la física y todas las constantes universales. Ni siquiera la ley de la relatividad de Einstein se escapa de esta afirmación.

En el plano religioso tampoco debe de haber relativismo religioso. Jesús jamás dejó su enseñanza en un océano de incertidumbre y/o ambigüedades. Su prédica nunca fue “diplomática”, siempre fue directo y sin ambages. Jesús jamás habló a medias tintas: “Yo soy el camino, la verdad y vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

 

cievnic@hotmail.com