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Los comerciantes que se han tomado las aceras de la Catedral de León, las de la ciudad y su parque central, no han comprendido el daño económico que a mediano y largo plazo se están auto infringiendo ellos mismos y a su comunidad. La sobrevivencia económica de estos vendedores de artesanías y chucherías está garantizada por la afluencia de personas que al llamado de Catedral visitan nuestra querida Metrópoli, que mientras sea un destino turístico garantiza la subsistencia de estos nuevos mercaderes del templo.

La pregunta que yo me hago y todo mundo comienza hacerse es: ¿Por qué visitar León? ¿Qué alicientes presenta hoy día al turismo? Es una ciudad sucia, llena de basura, no podés caminar por el centro histórico de la ciudad, pues sus aceras están tomadas por comerciantes. Calurosa, sin buenos restaurantes, creciendo sin normas de zonificación o control alguno y sin lugar de parqueos. Si no lo creen, pregúntenselo a los vecinos de la Clínica AMOCSA.

Probablemente el único aliciente para visitar León entre los oriundos de esa ciudad y que hoy residimos fuera, es visitar amigos, enseñar a los nietos el pueblo donde acaeció nuestra adolescencia, comprar picos de las Salamanca, jocotes cocidos, enchiladas, frito blanco, cajetas de La Yoya; ir a Los Pescaditos y dar una vuelta por Poneloya.

Los turistas van atraídos por la Catedral y conocer la ciudad. De acuerdo a INTUR, durante la Semana Santa del 2012, 167,000 turistas visitaron la ciudad de Granada. ¿Cuántos turistas habrán visitado León en esa misma época? ¿Cuántos visitarán León en el futuro, cuando nuestra Catedral, nuestro Parque Central y las aceras de la ciudad sean un gigantesco mercado persa que se comerá el Hotel El Convento, la Casa Museo de Rubén Darío, La Salle, La Merced, la Recolección, El Calvario y el Parque e Iglesia de San Juan?

Por desgracia la decisión de la Alcaldía de León al permitir las tomas de las calles, plazas y parques por comerciantes pareciera ser el acto de una Alcaldía sin autoridad, preocupada más por conseguir el soporte y voto de una clase que por su falta de instrucción no ha comprendido el daño económico que se está causando ella misma y al país, y aunque de momento obtengan algún pírrico beneficio, serán de las más afectadas desfavorablemente al cabo del tiempo.

Inclusive podremos llegar a perder la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de la Catedral de León, y ni soñemos que la ciudad de León algún día será declarada Patrimonio de la Humanidad, lo cual equivale a que Nicaragua se saque la Lotería.

En otros países las ventas de artesanías están localizadas en locales para albergar a ese tipo de comerciantes, pero nunca en las aceras de las iglesias, parques o plazas, mucho menos alrededor de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.

El acto de esos comerciantes y la permisibilidad de la Alcaldía al mismo es un crimen que yo califico como “leonticidio cultural y económico”. Dichos mercaderes tienen derecho a trabajar, tal como dice el Alcalde de León, pero no a costa del sacrificio del futuro de la ciudad y de ellos mismos, que parecen pensar únicamente en el hoy y no en un mañana mejor.

Falta de autoridad de este gobierno no puede ser, ya que vemos cómo han tratado a los obreros de la B2GOLD por sus protestas; permitir el secuestro de nuestro patrimonio histórico es medida populista de efecto inmediato y pasajero, implantada con el solo objetivo de obtener el apoyo popular de clases que no entienden el daño que las mismas pueden causar al país.

El populismo, a través de dádivas, regalías y aplicación de la ley a conveniencia, lo que busca es congraciarse con la mayoría del pueblo para obtener su apoyo incondicional y mantenerse en el poder, aunque muchas de las medidas que tome vayan a causar mayores males al país que los que aparentemente solucionan.

Hay que proteger la Catedral, sus alrededores y el centro de la ciudad pensando en el potencial turístico que esto representa para León y para la economía de sus pobladores. También hay que proteger el modus vivendi de estos mini-empresarios. Lo uno no es excluyente de lo otro. Con amor a nuestro patrimonio cultural e iniciativa el problema es solucionable. La última palabra la tiene la Alcaldía Municipal.

* Abogado y notario