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Pienso que lo fundamental de la solución a la grave deforestación y la liquidación de los ecosistemas de Bosawás es de orden político y ético, no es de intenciones ni de foros ni de campañas light para salvarla o de comisiones, llamados de auxilio internacional o declaratorias de emergencia, sino de unas decisiones estratégicas por parte del Estado dada la magnitud de los recursos y de las valiosas gentes y sus culturas que se perderán si no asumimos el problema ahora.
En primer lugar, se tiene que Bosawás es parte de una zona biológica y de biodiversidad de Mesoamérica. En 1991 es declarada por el gobierno Reserva Nacional de Recursos Naturales por medio del decreto 44-91, constituyéndose el espacio de la misma en 19,926 kilómetros cuadrados o sea un 15 por ciento del territorio nacional. En el año de 1997, la UNESCO declara a Bosawás, reserva de biosfera y el año 2001 es formalmente estructurada como Reserva de Biósfera tutelada por la UNESCO. En los seis territorios indígenas viven las comunidades mayagnas y miskitas que son sus habitantes y los guardianes naturales de estas magníficas selvas y bosques. Esto incluye colonos mestizos.
Pero la grandeza de esta reserva mundial de biósfera radica en sus gentes y en sus enormes recursos naturales para una vida sostenible, que se comparte con Honduras y es parte del corredor biológico centroamericano.
Según informes periodísticos muy responsables esta vasta reserva pierde más de 40,000 hectáreas de bosque anuales, debido al intenso ritmo de despale inmisericorde de colonos que la devastan y que son enfrentados por un mínimo batallón ecológico del Ejército Nacional (BECO), que les incauta madera ya cortada. Aunque esta iniciativa del Ejército por mandato constitucional es de las mejores, con todos los medios y efectivos que emplea el BECO, resulta insuficiente y de un efecto improbable frente la extensión de las tierras y los miles de cortadores ilegales de madera.
En segundo lugar, Bosawás es una reserva con ocho municipios, las alcaldías que gobiernan o apenas gobiernan esa vasta y fabulosa reserva que tiene el tamaño de un país son un lastre que se opone en cierto modo al desarrollo y cuido de la reserva amenazada de convertirse pronto en un desierto. La actividad de esos municipios es extractiva y expoliadora con la pródiga Naturaleza.
En tercer lugar, existe todo un marco legal nacional empezando por la Constitución Política, las leyes generales y particulares sobre el medio ambiente, los decretos, planes y programas para la protección, cuido y salvación de la reserva, además de todo el sistema de derechos humanos de los pueblos indígenas que son garantías legales universales.
Una consideración importante es el Estado de Nicaragua por ser el primer actor y sujeto de los convenios y acuerdos internacionales sobre la reserva de Bosawás, tiene una gran responsabilidad y debe proteger y conservar todo lo que hay en ella. No puede ser que se esté pidiendo la ayuda internacional sin antes crear las respuestas nacionales al problema. El Estado con la Constitución Política y las leyes ambientales en mano, puede salvar a Bosawás si quisiera realmente proteger efectivamente la biodiversidad y la diversidad cultural de nuestro país que se precia de ser un promotor de los derechos de los pueblos indígenas y de los derechos de la Madre Tierra.
Ahora bien, con la tutela de la UNESCO, órgano especializado de la ONU, y la cooperación de algunos países solidarios con la trama de la vida, se pueden realizar programas de producción agro sostenible, producción de plantas medicinales y ornamentales, aprovechamiento de la energía solar, investigaciones en el bosque tropical, ecoturismo e implementar en estos territorios la educación intercultural y ambiental.
Con las afirmaciones anteriores solo quiero decir que la solución está en que la Reserva de Bosawás sea instituida como una Tercera Región Autónoma, con su propio gobierno de y para indígenas y afro descendientes y de los colonos mestizos que se den a la tarea de proteger, cuidar con una policía y un ejército especializados en la conservación y protección de los recursos naturales de estos pueblos indígenas y afro descendientes a quienes asisten los derechos humanos y la autonomía consagrada en legislación nacional.

* Profesor