Jorge Eduardo Arellano
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Al amanecer del 29 de septiembre, desayunando antes que nada EL NUEVO DIARIO, leí un artículo del ingeniero eléctrico Fernando Bárcenas refutando otro artículo del doctor Manuel Aráuz publicado el 18 de este mes. La sabiduría con que el señor Bárcenas niega al doctor Aráuz me recuerda la genialidad con la que Engel escribió su Anti Dühring.

El señor Bárcenas ni siquiera entendió el título “El costo del día multa”, y menos la igualdad con la que el derecho, como ciencia, trata a los desiguales. El costo del día multa es un término correcto, en la medida en que tal sanción se convierte en una carga de ineludible cumplimiento para el sentenciado, quien, a su vez, tiene una deuda con la sociedad, luego de haber lesionado bienes jurídicamente protegidos.

No se debe confundir cebo con manteca, y el señor Bárcenas debería saber que entre el derecho y resto de ciencias la acepción de algunos vocablos es distinta, por ejemplo, el “aborto” entre medicina y derecho. Que la contabilidad empresarial defina “costo” como nos lo dice el señor Bárcenas, no significa que tal definición deba aplicarse en derecho. De todas las ciencias el derecho es la que menos parece serlo, de allí sus detractores.

El día multa está en relación directa con el ingreso económico de cada quien, lo que equilibra lo aflictivo de la sanción entre las distintas personas a quienes deba aplicarse, pues no tiene el mismo efecto una multa de 100 córdobas para el gerente de una empresa que para su CPF. El día multa procura nivelar la sanción entre los infractores, al observar que todos tienen distintos ingresos. Para el gerente 100 córdobas pueden significar la mesada de un día para su hijo que estudia primaria; para el CPF puede representar el alimento de tres días de toda su familia.

En su confuso escrito el señor Bárcenas aparta de la Constitución el principio de igualdad, y asume como “único intento” de las constituciones modernas suprimir la sanción de privilegios y la discriminación de los derechos legales entre los ciudadanos, lo que es una verdadera sandez. Toda Constitución, por su naturaleza, tiene como principio fundamental establecer la igualdad entre los ciudadanos, siempre dentro de campo jurídico. Ninguna Constitución se aparta del campo jurídico. Así tenemos: igualdad de derechos para optar a cargos públicos, igualdad de empresa, igualdad procesal, igualdad de derechos para las etnias, igualdad en la definición de funciones para las instituciones del Estado, etc.

También en su escrito, que como diría Beltrán Morales es “Festín para Malos y Perversos”, el señor Bárcenas dice textual: “...el derecho tiende, como expresión de las luchas sociales y de las futuras transformaciones del sistema productivo…” ¿Desde cuando el derecho es la expresión de las luchas sociales y de las futuras transformaciones del sistema productivo? El derecho nace con el ser social. Cuando los primeros dos hombres aunaron esfuerzos para obtener alimento y luego se lo repartieron, allí nació el Derecho.

No puedo citar cada afirmación desatinada del señor Bárcenas, pero sí digo que el derecho no tiene como función reforzar cada sistema productivo y su orden social concreto, ni que defienda “los privilegios de los sectores dominantes”. El derecho va más allá, el derecho regula la actividad humana, otorgando garantías, tutelando los comportamientos lícitos y sancionando aquellos que van contra la ley. Al nacer el Estado el derecho, que nació antes, se convierte en el principal instrumento de represión con el que el grupo que gobierna somete al resto.

Por otro lado, no es malo que aumenten las sanciones pecuniarias, ya que el Estado se enriquece, siempre que se apliquen a los delitos cuya lesión a bienes jurídicamente protegidos sea de menor gravedad. Y no es verdad que este tipo de penas aumente o disminuya el poder discrecional de los jueces, el poder discrecional se los otorga la ley.

En el último párrafo se desborda el señor Bárcenas contra la “camarilla en el poder”, que nos arrastra al absolutismo feudal. Sólo puedo decir que hoy los pobres tienen, con Daniel, un gobierno que se preocupa por ellos, que no los olvida, como hicieron las tres administraciones anteriores.


*Penalista.