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En el otoño de 2008, en plena crisis financiera, la Unión Europea (UE) decidió aumentar el límite de cobertura de la garantía de los depósitos bancarios, hasta 100,000 euros (US$130,000 dólares), por depositante.

La disposición de la UE establecía que los Fondos de Garantía a los Depósitos (FOGADE) de los Estados miembros aumentaran la garantía hasta 100,000 euros, a más tardar el 31 de diciembre de 2010. Sin embargo, cualquier país podía proteger los ahorros en una mayor cuantía, como hizo Alemania, que aumentó la protección a los depósitos con otro fondo voluntario.

El aumento en la garantía de los FOGADE buscaba proteger a los depositantes de las entidades de crédito, garantizar la estabilidad del sistema bancario en su conjunto, y tranquilizar a los ahorradores asegurándoles que no tenían nada que temer.

Sin embargo, esa tranquilidad se vio afectada con la reciente crisis de Chipre, país al que muchos consideran un ¨paraíso fiscal¨. Efectivamente, la peculiaridad del sistema financiero incentivó a los ahorradores externos a trasladar fondos a los bancos chipriotas, hasta que los depósitos alcanzaron casi 8 veces el volumen del PIB nacional (17,500 millones de euros).

Pero, además de incurrir en altos niveles de apalancamiento (sobre-endeudamiento, los bancos chipriotas actuaron irresponsablemente en su gestión de cartera, al realizar compras masivas de deuda soberana griega (concentración de riesgo).

En el rescate a Grecia la UE acordó realizar ¨una quita¨ en la deuda griega, que implicaba que los poseedores de la misma verían mermar el valor de sus inversiones. Por consiguiente, los bancos chipriotas se encontraron de pronto con que los bonos griegos que habían comprado apenas tenían valor alguno y su rentabilidad era cero.

En este contexto, el Estado Chipriota elevó su endeudamiento, pasando la deuda del 70% del PIB al 90% en solamente 2 años. Por otro lado, el sector no-financiero de la economía se paralizó bruscamente y la crisis golpeó de forma muy dura a una economía que venía creciendo a tasas superiores al 3% anual. En el último año el PIB ha descendido un 4.2% tras aplicarse las típicas medidas de austeridad.

Dado que el Estado Chipriota ya no podía continuar prestando ayuda financiera a sus Bancos, se resolvió acudir al Banco Central Europeo (BCE) para obtener Asistencia de Liquidez de Emergencia.

Además de comprometer a los dueños de los bancos y a los acreedores a asumir pérdidas, el Estado Chipriota acordó que parte del costo del rescate lo asumieran los ahorradores, ya fuesen residentes o no (un tercio de los depósitos pertenecen a ahorradores británicos y rusos). Es la primera vez que el rescate de un país miembro de la UE se trata de esta manera.

El paquete de ayuda financiera a Chipre totaliza 10,000 millones de euros, sin los cuales esa Isla estaría abocada a la quiebra. Sin embargo, las necesidades de fondos de Chipre se estiman en 30,000 millones, por lo que la necesidad de un Segundo rescate no se descarta.

Durante la negociación del rescate, las autoridades Chipriotas planearon gravar con un impuesto del 6,75 por ciento a los depósitos hasta 100,000 euros, y con el 10% a los depósitos mayores de 100,000. Finalmente, se acordó gravar únicamente a estos últimos.

Y aún cuando los bancos chipriotas recibieran fondos de liquidez de emergencia, las autoridades consideraron necesario establecer un ¨Corralito¨ para atender retiros de depósito, con entregas de montos limitados por retiro, lo cual aumentó el enojo de los ahorrantes.

Las dudas que surgieron en este proceso fueron las siguientes: ¿Qué credibilidad tendrá en el futuro el mecanismo FOGADE en la UE, después del intento de Chipre de penalizar las cuentas ¨garantizadas¨? ¿Qué reacción podrá haber de parte de los ahorradores con fondos no garantizados por sus respectivos FOGADE, en los países no miembros de la UE?

En resumen, el tratamiento a la crisis Chipriota generó bastante incertidumbre sobre los fondos no garantizados y también sobre los depósitos ¨garantizados¨ por los FOGADE, ya que muchos ahorrantes concluyeron que no hay un ¨mecanismo confiable¨ que brinde dicha protección.

Por lo tanto, en aras de que se mantenga la estabilidad bancaria internacional debemos esperar que tal incertidumbre no se generalice dentro de la UE y mucho menos que se extienda a otros países no comunitarios en Europa, y otros continentes.

 

* Economista.