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Nuevamente, la rueda de la Historia gira hacia la izquierda. Y como diría Marx, olvidado por sus epígonos criollos: un fantasma recorre América Latina: Esta vez el socialismo con rostro demócrata.

Mientras la rancia Europa sufre el escarmiento de una superlativa crisis económica que amaga devorar a Grecia, y mientras Corea del Norte se empecina en apuntar sus misiles, aunque no acierte contra el Imperio de EU, pero sí con su vecino Corea del Sur; en América Latina retumba con fuerza la antigua música de la izquierda socialdemócrata.

Una vez más quienes se proclaman socialistas vuelven por el camino andado. Entretanto el neoliberalismo, una vez triunfante, cabalga por la llanura de América sin jinete y con un caballo extenuado.

A pesar de su suerte, la oposición todavía tiene sueños de arrebatar el poder en otros lares de América, pero en Nicaragua está sin rumbo, extraviada y sin brújula. A los opositores locales el tiempo los atrapó de sorpresa. Han envejecido sin darse cuenta y ahora escriben sus memorias perdidas con nombres novelescos. Su discurso se volvió poco seductor y quedó enmohecido. Para ellos ya no hay más que ilusiones perdidas. Ese fracaso facilita el triunfo del socialismo de la pareja Ortega y Murillo.

Aunque vivimos tiempos nuevos, los socialistas criollos se empecinan en jalar la carreta hacia lo que en Nicaragua llaman un “mundo bonito”. Los tiempos mudan de aires tan a prisa que no dan lugar a reflexiones y nuevos pensamientos. Aunque las ideas siguen siendo las mismas, la juventud de hoy no es la misma guerrera ni política de los setenta y ochenta. Nuestra juventud no piensa en revoluciones, sólo en deambular sin ton ni son por los caminos de la red y las discotecas, bares y cantinas.

Los vertiginosos cambios y transformaciones sepultaron a los líderes de la oposición que se acomodaron a vivir sin preocupaciones. Da la impresión que la mayoría de nuestra sociedad se acomodó. Sin embargo, en Venezuela la oposición quizás no haya ganado en los comicios, pero en un futuro tendrá mayor oportunidad que los opositores de Managua.

La oposición nica, sin tesis, sin propuestas y sin personalidad, está condenada a vivir un largo periodo en la diáspora de la oposición. Es probable que su calvario se prolongue por unos diez o quince años, si Ortega y Murillo mejoran su estilo de gobernar.

La oposición nica no sale a la calle ni se preocupa por fastidiar a su rival. Ni se prepara para las próximas elecciones. En cambio, en Sudamérica, la oposición busca arrebatar el poder a los izquierdistas. En Nicaragua faltan tres años para la celebración de nuevas elecciones presidenciales, pero desde ya se atisba la victoria de Daniel Ortega, quien ha logrado mantener en estos años la estabilidad macroeconómica y mejoró su relación con los empresarios. Gracias al apoyo de Chávez, ha conseguido traer la luz al país, luego de los funestos apagones de hasta cuatro horas diarias.

La clase empresarial y banquera respira ahora una atmósfera de tranquilidad, donde se puede hacer negocios sin los obstáculos de las desaparecidas confiscaciones. A Ortega, en estos momentos, no le preocupa la oposición, que se quedó sin líderes, dividida y sin poder renovarse ni atraer al electorado, como sucedió en 1990, cuando la población que votó contra Ortega no necesitó de un discurso grandilocuente de la oposición para arrebatar el poder a los sandinistas.

Hoy, esa oposición está en un callejón sin horizontes. Necesita reinventarse, elaborar una propuesta creíble y trabajar en la creación de un líder que se distancie de las impopulares figuras actuales. De no hacerlo, su martirio se prolongará por muchos años.

 

* Periodista.