Lic. Valentín Barahona Mejía
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La sociedad nicaragüense, en sus diversas expresiones, viene demandando desde hace años, independencia absoluta del Poder Judicial, integrado por Jueces unipersonales (Local y Distrito) y Colegiados (Tribunales de Apelaciones y Corte Suprema de Justicia), para que las resoluciones judiciales se ajusten a lo preceptuado en el arto. 165 de la Constitución, que preceptúa que los Magistrados y Jueces sólo deben obediencia a la Constitución y a la Ley.

Moros y cristianos, reconocen que es un eufemismo lo establecido en la carta magna, pues los Jueces y Magistrados, cierta y efectivamente no gozan ni tienen Independencia. Las bases y los cimientos del Poder Judicial, se encuentran profundamente erosionados. La ciudadanía no tiene confianza ni credibilidad en el actual sistema. La mayoría de los nicaragüenses sienten y resienten que los Juzgadores básicamente responden a intereses políticos-partidarios. Por un lado los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, son electos por la Asamblea Nacional, a propuesta de partidos políticos, llámese FSLN, PLC, ALN O MRS, por manera que el candidato electo, en los cinco años que dura en el cargo, debe dar muestras fehacientes de lealtad y fidelidad hacía el partido, si no acata una orientación, lo seguro es que no será reelecto para otro periodo. Es obvio que con el actual sistema, los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, no tienen el menor grado de independencia en el ejercicio del cargo.

Este círculo vicioso se repite en la elección de Magistrados de Tribunales de Apelaciones y Jueces, pues, la atribución de nombrar y destituir a éstos, corresponde a la Corte Suprema de Justicia (arto.164.5 y 7 Cn.). En base a la esa atribución los 16 Magistrados de la CSJ, se distribuyen entre si, y hacen el nombramiento de los jueces inferiores, todo de acuerdo a sus intereses y tendencias partidarias. La persona que llega al cargo de juez (unipersonal) o segundo grado (magistrado colegiado), no es por méritos personales, porque compitió en concurso de oposición con otros abogados, sino llega por propuesta de Magistrado de la CSJ, una vez nombrado, nace entre inferior y superior, una relación cual aquél su subordina y depende administrativa jurisdiccional de éste. Son tantos los casos denunciados, en que han sido señalados Magistrados de la CSJ, por incidir en las decisiones judiciales de sus inferiores.

El Poder Judicial tal como existe en estos momentos, es infuncional, ineficaz, inoperante, se requiere hacer toda una reingeniería en todo el sistema, para rescatar la Independencia de Jueces y Magistrados. Es evidente y manifiesto que los administradores de la ley, aplican justicia rápida y pronta, cuando el caso tiene connotación política relevante. Por ello, no es causal que se cuestione la eficiencia del TAM-DOS, quien en tiempo record, resolvió el Amparo contra los CPC, pero cuando el recurrente es Juan Pueblo, los casos duran años, por ello la justicia brilla, pero en sentido negativo, en retardación de justicia, indiferencia, displicencia y negligencia por parte de los tribunales, en todos los niveles.

Es irónico que los Diputados de la Asamblea Nacional, en estos momentos, se rasguen las vestiduras contra el Tribunal de Apelaciones de Managua, por amparar a la velocidad de un rayo a los recurrentes contra la ley No. 630. Los padres de la patria como buenos fariseos, reniegan de sus hijos (Magistrados de la CSJ) y de sus nietos (Magistrados del TAM), porque lo resuelto por éste, no le fue favorable. Se olvidan que fueron ellos, quienes dieron vida con el soplo divino, al actual Sistema judicial que tenemos los nicaragüenses. El sistema de justicia en estos instantes, es bumerang para los diputados, con lo cual se acredita, la enorme inseguridad jurídica que vivimos todos sin distinción con el actual sistema, nadie puede decir que jurídicamente está seguro en Nicaragua, no hay seguridad jurídica para los poderes del Estado, los políticos, ni para los ciudadanos en general.

Qué hacer ante este dramático estado de cosas. Cómo lograr que los Jueces en este país, sean absolutamente independientes y sólo se subordinen a la Constitución y a la Ley. Quizá se tenga que: 1) Dar estabilidad en el cargo al funcionario del Poder Judicial, que el Juez se mantenga indefinidamente en el puesto siempre que demuestre un buen comportamiento. 2) Que los Magistrados de la CSJ, sean electos por la Asamblea Nacional, sólo de ternas del Presidente de la República de turno, correspondiendo aquél revisar la competencia y probidad del candidato. 3) Que la Asamblea Nacional, tenga la atribución de nombrar a los Jueces y Magistrados de Tribunales de Apelaciones, para que los Magistrados de la Corte Suprema, no tengan incidencia en los tribunales inferiores. 4) Hay que crear del seno de la Asamblea Nacional, un Tribunal Político con facultad de acusar administrativamente y destituir a todo funcionario público, encontrado en actos de corrupción, incluyendo a miembros del Poder Judicial. Ojala algún día, estas propuestas se materialicen en el país, para que las futuras generaciones gocen de un Poder Judicial absolutamente independiente.

*El autor es Abogado y Notario Público