Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

El País
La elección el domingo próximo de 13 mil alcaldes y 59 mil 300 concejales en todo el país, serán un examen para la popularidad de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT). En contra de lo que ha sido habitual, no son los dirigentes locales los más valorados, independientemente de su filiación política, sino los candidatos de la agrupación política en el poder desde 2003 y que tras pasar por serios escándalos de corrupción, renace de sus cenizas.

El presidente carismático Luiz Inácio Lula da Silva cuenta con el 83% del apoyo popular. Con este respaldo, se han presentado a los comicios los candidatos de los 13 partidos que forman la coalición de Gobierno, bien junto a Lula o dejando bien claro que sus candidaturas cuentan con el total apoyo del presidente. Ha habido casos de aspirantes de la oposición que han buscado salir en una foto con Lula, y algunas hasta han contratado imitadores de la voz del mandatario para grabar un mensaje de aliento.

Sin duda estas municipales van a reflejar si el PT, a pesar de sus frecuentes conflictos internos, tiene ya la fuerza suficiente como para elegir un candidato propio para suceder a Lula con vistas a los comicios de 2010. El presidente ya tiene a su candidata: la ministra de la Presidencia, la ex guerrillera Dilma Rousseff, del PT, que fue torturada y encarcelada durante tres años por la dictadura militar.

Rousseff es ya la mujer fuerte del Ejecutivo, la que tiene en sus manos el plan de desarrollo económico que ha acelerado la actividad en Brasil y que, de momento, está dando importantes frutos a escala interna e internacional. Los comicios también servirán para medir la fuerza real de la oposición, que estos años ha estado perdida y ofuscada por el arrastre popular de
Lula.

Uno de los grandes retos para el PT va a ser el Estado de São Paulo, que genera el 25% del PIB nacional. Suele decirse que el partido que gana las elecciones en São Paulo es el favorito para la presidencia de la República. Hoy, la ciudad de São Paulo está en manos de la oposición y Lula está empeñado en que la próxima alcaldesa sea Marta Suplicy, otra de sus protegidas dentro del PT. Lula ha declarado explícita y oficialmente su apoyo total a Marta.

Otra prueba crucial es el Estado de Minas Gerais, cuyo gobernador, el joven y popular Aecio Neves, del opositor partido PSDB (socialdemócratas), es el rival más duro con el que tendrá que lidiar el PT.