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¿De quién es la culpa que el niño esté gordo? O llamémoslo por el nombre apropiado, el niño obeso o con sobrepeso. ¿Quién es el culpable que el niño tenga sobrepeso? ¿Será la comida, los padres, los tutores, las nanas o los pediatras? La comida es sólo una víctima

Los padres: ¡Cuánta culpa tienen! Desde que el niño nace quieren que sea el más grande, el más gordo, el mejor; pero Dios conoce esa debilidad y dota a la mamá de dos glándulas que producen un líquido blanco con características nutricionales y biológicas inigualables, podría decir maravillosas, capaces de favorecer el crecimiento óptimo de un niño. Pero los padres caen bajo la seducción de quienes dicen saber más por ser más viejos o tener más estudios y terminan dándole leche de otra especie –enlatada– o alimentación complementaria antes de tiempo, bajo el pretexto de que la leche materna no los sustenta.

Los tutores: defensores, protectores, ¿acaso están cumpliendo con su deber?, ¿están acaso honrando su nombre cuando sobrealimentan o alimentan inapropiadamente a quienes están bajo su tutela?

Las nanas: son las señoras que cuidan a los niños en ausencia de padres o tutores, ya sea por trabajo, estudio o cualquier otra actividad que los mantenga fuera de casa. Muchas veces ellas acompañan a los niños a la hora de las comidas –o al menos les dan de comer–, a la hora del estudio, de jugar, dormir etc. Y tratan de cumplir su misión para tener a los patrones contentos; se enfocan en ver al niño gordo, además, así molesta menos porque al estar el sistema digestivo sobrecargado de alimentos queda poca sangre para irrigar en el cerebro, cayendo el niño en somnolencia, que algunos llaman pereza.

Los pediatras: parece que encontré a los verdaderos culpables. Con el sagrado deber de orientar a los padres, pero hace más daño orientar mal que mantener la boca cerrada. Claro está que no actúa solo, tiene un cómplice, su predecesor es el señor obstetra que le vigila todo el embarazo a la doña y se olvida para qué sirven las glándulas mamarias. Es misión del pediatra decirle que la leche humana es el alimento ideal, que tiene agua para saciar su sed, carbohidratos y grasas para dar energía y muchas funciones más: proteínas en cantidad apropiada para la estructura del recién nacido, defensas, vitaminas, minerales.

Es obligación del pediatra decirle al señor o a la señora que el niño pesa más de lo adecuado porque lo está sobre alimentando o lo está haciendo de manera inapropiada, aunque ella quiera verlo gordito porque se ve más bonito y además es señal de bonanza porque significa que hay comida y dinero para comprarla.

La obesidad es un problema mayúsculo asociado a hipertensión arterial, cardiopatías, diabetes, accidentes cerebro-vasculares, articulares, problemas de autoestima y mil cosas más que no puedo mencionar por cuestión de espacio. Va más allá que una simple cuestión de estética.

¿Por qué será que los niños engordan?, empecé a preguntarle a las mamás, y las respuestas más comunes fueron: pero si no come nada, deben ser los nervios, tiene buena comida, es “Arturo”, cosa de familia, pero la verdad es única: el niño consume más energía de la que utiliza y habitualmente su fuente de energía son alimentos chatarra, pocos son los casos de niños obesos asociados a enfermedad.

 

* Médico pediatra