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“Nuestra historia reciente ha comprobado, una vez más, que las contradicciones entre democracia y capitalismo son endémicas e irresolubles, y que entre nosotros asumen una variedad de formas que van desde lo grotesco hasta lo trágico”.

Bajo esa argumentación convergen en el libro ¨Tras el búho de Minerva. Mercado vs. Democracia en el capitalismo de fin de siglo¨, de Atilio Borón (1943), sociólogo y Magíster en ciencias políticas de la Facultad de Ciencias Sociales (Flacso), Chile, publicado por Fondo de Cultura Económica (noviembre 2000), una serie de investigaciones referidas a debates acuciantes de las últimas décadas.

El título del libro es la metáfora de Hegel en el prefacio a la ¨Filosofía del Derecho¨: “El búho de Minerva despliega sus alas al anochecer”, que simboliza la relación indivisible entre teoría y práctica.

Borón, docente universitario y escritor, comienza con el análisis crítico del Manifiesto Comunista, intentando demostrar que la obra de Marx y Engels es “un documento a la vez histórico y actual, como una cuidadosa radiografía de las injusticias e inequidades del capitalismo de finales del siglo XX”. Embistiendo contra “un posmarxismo vergonzante” abre una polémica al plantear las asignaturas pendientes de revisión del marxismo: la tentación “derrumbista”, los silencios con relación al sexismo, la cuestión ecológica y el problema del nacionalismo.

Contra tanto “nihilismo posmoderno” y “tecnocratismo neoliberal”, Borón afirma la continuidad de la teoría como parte de la recomposición intelectual y reconstrucción de las ciencias sociales en el siglo XXI.

Por otro lado, teóricos socialistas han señalado que la aspiración del capitalismo contemporáneo es el libremercado, que pretende despojar a la economía de la “dañina” intervención del Estado (neoliberalismo) y construir Estados despolitizados y tecnócratas, que garanticen las condiciones de reproducción de los patrones de acumulación y apropiación individual del capital. 

Esos teóricos enfatizan que para el neoliberalismo el capital es el factor predominante en el proceso productivo, lo cual explica las políticas de privatización y desregulación del mercado que pretenden reordenar la esfera estatal y generar un dimensionamiento pragmático en la articulación orgánica del binomio Estado-mercado.

El papel del Estado lo determinaría su rol en función de la dinámica económica capitalista, convirtiéndose en garante del régimen de propiedad, de las reglas “equitativas” de la pugna competitiva, y de remover las fallas del sistema para minimizar sus contradicciones y fortalecer intereses de sectores sociales específicos. El capitalismo contemporáneo, dicen los teóricos del socialismo moderno, se ha garantizado una gama de opciones de derechos, controles y defensas que dan pie a pensar  que su preocupación no es prevenir la contradicción social sino corregir y ajustar la contradicción sistémica. 

Colocando la discusión en el ámbito de las aspiraciones ideales de construir sociedades democráticas, encontramos autores como Norberto Bobbio (1909-2004), quien aísla la contradicción Estado-Mercado de la discusión convencional, y la redimensiona al formular la disyuntiva Estado democrático versus mercado.

Las asimetrías en las economías de mercado determinan distintas disyuntivas entre lo económico y lo social, quedando cuestionada la real capacidad de creación de espacios de participación democrática, que se confrontan con una realidad que niega constantemente los derechos fundamentales de los individuos (libertad, opinión, expresión, asociación y reunión). La democracia, para Bobbio, no es solamente un problema de mayorías absolutas o la existencia de un marco legal que garantiza la existencia de reglas y procedimientos, sino también de disponer de garantías reales y efectivas para ejercer, sin menoscabo, los derechos fundamentales individuales.

Para Bobbio, tales derechos solo pueden darse en el seno del  Estado liberal, concebido como aquel que no solo ejerce un poder de sometimiento a la ley sino que está limitado por el reconocimiento constitucional de los derechos inviolables del individuo.Personalmente considero que los intelectuales del socialismo moderno y los del capitalismo a ultranza y/o neoliberalismo o primacía del mercado -con su correlativo concepto de democracia-, si bien ofrecen planteamientos teóricos interesantes, lo hacen manejando posiciones radicales y obcecadas en defensa de sus respectivas ideologías.

Las teorizaciones de esos intelectuales en definitiva confirman lo expresado por Mefistófeles en el ¨Fausto¨ de Goethe, al referirse a toda reflexión filosófica: “Gris, querido amigo, es toda teoría, y verde, solo el árbol dorado de la vida¨.

 

* Economista