•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Abogados de Granada, Masaya, Managua, Matagalpa, ciudadanos, hombres y mujeres, con la asistencia de unas 200 personas, la mayoría mujeres, por varias horas se plantearon frente al edificio de la CSJ, exigiendo a la Sala Constitucional declare anticonstitucional la Ley 779.

Hubo chicheros, personajes folclóricos, mantas, pancartas con mensajes alusivos a la demanda. La protesta fue cívica y pacífica, por varias horas estuvo matizada con la alegría propia del nicaragüense. En la actividad se bloqueó brevemente el tráfico en la Carretera Norte para luego dejar circular a los vehículos automotores.

Con el propósito de boicotear el plantón, funcionarios del Poder Judicial en número reducido (sindicato y algunas juezas de juzgados de violencia), a lo interno del edificio instalaron una tarima con poderosos altoparlantes a todo volumen, con música testimonial de los años 80, se manifestaron en pro de la 779. En cierto momento los funcionarios públicos en forma irresponsable, hacían gestos y manifestaciones irrespetuosas de provocación contra los ciudadanos que se hallaban fuera del edificio, al punto que estos se acercaron al portón para responder sin perder la compostura.

Por orden de las autoridades, las actividades laborales en la CSJ fueron suspendidas, es decir, los usuarios de la justicia no fueron atendidos ese día, el portón de entrada fue cerrado, muchas personas no pudieron presentar escritos, otros que llegaban de los departamentos a juramentarse como abogados y notarios no pudieron hacerlo, pues había que poner como fuerzas de choque a los empleados públicos del Poder Judicial y así contrarrestar el plantón organizado y dirigido por el gremio de los abogados.

Mientras las personas que se manifestaron contra de la Ley 779, de sus propios bolsillos costearon gastos de transportación para llegar a Managua y pararse frente al edificio de la CSJ, los funcionarios del Poder Judicial montaron tarima, contrataron altoparlantes, suspendieron labores de trabajo, algunas juezas de los juzgados de violencia cerraron las oficinas para estar presentes como esquiroles; todo ese gasto económico significó miles y miles de córdobas, que corrieron a cuenta de los impuestos que pagan todos los nicaragüenses.

Los medios dieron amplia cobertura al primer plantón contra la Ley 779; en la actividad pudieron constatar la forma burda como se manipula al empleado público; aún algunas juezas de los inefables juzgados de violencia que estuvieron presentes dentro del edificio de la CSJ, confrontando a simples ciudadanos que ejercían el derecho a protestar cívicamente, no se percataron ni tienen conciencia que en la polémica contra la Ley 779, por su envestidura de juzgadores en materia criminal, a ellos les es impropio que ante la opinión pública sean identificados como juez y parte, y por tanto queda en entredicho la supuesta imparcialidad de que deben de estar revestidos en cuanto a la administración de justicia.

Lamentablemente la historia del empleado público en este país ha sido siempre la misma, ser utilizado como marioneta con fines politiqueros, pues de no acatar las órdenes de los burócratas superiores, de no ir a movilizaciones, marchas, plantones, de no ser fuerza de choque, como ocurrió el 16 de mayo con los funcionarios de la CSJ, lo que le espera es la carta de despido y por ello se dejan manipular, obligándolos a defender causas e intereses que no son los genuinos.

 

* Abogado y notario