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A 118 años del nacimiento del hijo más sobresaliente de la historia de Nicaragua y sin duda alguna de la América Central; a pesar de tantas biografías, entrevistas, testimonios de los que con él tuvieron la oportunidad y el privilegio de la lucha o el antagonismo; las versiones de su vida y misión, tanto de apologistas como detractores, historiadores, académicos, cronistas, analistas posteriores a su magnicidio, recopiladores de su pensamiento, algunos con esfuerzos sinceros, otros con el cálculo político o económico como motivación principal, o los deliberados manipuladores de sus ideas políticas; han sido abordadas desde distintos ángulos

Sus poetas, para quienes no hubo lejanía y no dudaron en apoyarle desde Francia y otros países: Romain Rolland, Premio Nobel, Henry Barbusse que lo bautizaría como “General de Hombres Libres”, Pablo Neruda, Premio Nobel; nuestro insigne Soldado Desconocido Salomón de la Selva, quien estaría a su lado en la lucha de la Solidaridad; la divina Gabriela Mistral y su llamado Ejército Loco, y otros cantores innegables de su gesta como Ernesto Cardenal que lo inmortaliza en su Hora Cero, aunque Sandino ya era inmortal.

Arnold Toynbee, el famoso historiador inglés, lo llamaría en 1928 el nuevo Diómedes de la Historia. Sandino hace girar con sus ideas puestas en lucha a lo más granado de la intelectualidad de la época a su derredor, en círculo concéntrico. ¡Cuánto cuesta y ha costado y aún seguimos sin coronar dentro de lo polémico un conocimiento más a fondo de su Individualidad, ante todo Espiritual; hurgar en las verdaderas razones de su lucha!

Es en lo Espiritual donde está su principal tanque de oxígeno. Lo más probable es que la incomprensión del Mundo Espiritual de Sandino y su lucha hasta el final, es la sombra de la envidia, del deshonor nacional y de tantos intereses creados: el bajo mundo disfrazado de corbata o a veces de charreteras.

El vasco Belausteguigoitia, junto con José Román en “Maldito País”, son los contemporáneos que más se aproximan a un perfil profundo del Héroe, y hablan no sólo del guerrillero sino del meditador, del practicante del yoga, del filósofo, del teósofo que expresa que las religiones son cosas del pasado; del mestizo con predominio del indio interno que en él prevalece orgulloso de su Raza y por consiguiente de sus ancestros.

No es cierto, como lo pintan sus difamadores, que fue iletrado; el bagaje de su cultura que se puede concluir en el estudio de su ideario integral y no solo político; alcanzó altísimos niveles con un esfuerzo sostenido de autodidacta. Eso nos obliga a asociarlo automáticamente con esa tenacidad genial de auto-instrucción, que fue la Universalidad (no Universidad), en la que se formó el más sublime poeta del habla española, Rubén Darío. Por ello, ambos se hermanan y constituyen los faros que iluminan nuestro país y dan identidad a nuestra nación.

Gregorio Selser contribuye enormemente al rescate de ese “bandolero”, atraído por el carácter de su lucha y por lo recio de su personalidad; un nuevo Morazán, un nuevo Bolívar, salvando distancias y ajustando diferencias, sin apartar la esencia. El gran mérito de Carlos Fonseca, aunque teñido de marxismo (ningún pecado es), se inspira en la lucha de Sandino, lo canoniza y lo eleva al Altar de la Patria.

¡El héroe vilipendiado había sido rescatado a nivel histórico! Ahora el reto que nos queda es redimirlo a nivel de su Pensamiento Espiritual para encumbrarlo al Sagrario de los Grandes Maestros de la Humanidad. El debate queda abierto.

 

augpuertas52@yahoo.es