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Me dijo mi amigo el doctor Cairo Manuel López, que escribiera estos recuerdos antes que llegue la hora del visado sin retorno. Tuve la fortuna de conocer personajes de la segunda mitad del siglo XX y retrocedo la cinta de la vida para evocar.

Fuimos vecinos mi familia y la de Don Santos Zelaya Coussin, hijo del ex Presidente y amigo desde siempre de su nieto Santos Zelaya Vélez, pues vivimos 20 años casa de por medio, desde que abrimos los ojos.

Mis amigos Zelaya me llevaban a todas partes: Casares, Casa Colorada, a la alberca de la morisca casa de don Felipe Mántica. Una mañana me llevaron a visitar a su abuelita –Mama Blanca–, doña Blanca Coussin de Zelaya, viuda del ex presidente. Joyería La Princesa una cuadra al lago. Belga, rostro de sarmiento, yemas de armiño; en la visita los niños la rodeábamos. Me tocó. Recuerdo su rostro de mármol, recuerdo su cabello más blanco que gris. Ahora hombre caigo en la sorpresa de esa dicha.

Por esos años mi padre el doctor Juan Velásquez Prieto, probo Juez, me invitó a viajar en nuestro Studebaker Champion; tomamos la única carretera a occidente. Llegamos a Puerto Somoza; vi los monstruos de hierro removiendo la tierra. Esperaríamos una audiencia con el general Somoza García. Llegado el momento entré con mi padre y nos sentamos. Mesa cuadrada para el ajedrez de los hombres.

Le di la mano al General; lunar de carne en el rostro; huellas de viejo acné; manchas carmelita en el dorso de sus manos; cabello suave rojizo. No sé qué hablaron pero tuve a Somoza García a un metro de mí. Después vi su rostro ya muerto en el Club de Clases GN.

Fui al Te Deum del funeral del general Carlos Pasos, héroe PLI. Basílica San Antonio, los años 50. Cuando sacaron el féretro cientos de gentes en riguroso silencio. Un discurso, otro. Junto a mí un anciano; nariz de tucán, calvo, cenizo. Era el general Emiliano Chamorro Vargas, ex Presidente. Estuve a su lado como media hora; una anciana lo tocó; “...ahora me puedo morir tranquila, ya lo toqué..” decía al retirarse. Después lo ví en una oficina de leyes frente a Novedades. Esa vez le di la mano. Era callado. Personaje con 75 años de intensa vida pública. En su funeral Gilberto Cuadra Vega llevaba en un almohadín sus condecoraciones. Tuvo casa propia hasta el final de sus días.

Vivíamos media cuadra al este de la cantina Panchito Melodía. Rico guaro pelón con ciruelas exprimidas. Una tarde con mi padre puerteando vimos venir a un hombre borracho. Llegó hasta nosotros y mi padre se levantó para abrazarlo y sostenerlo. Era Manolo Cuadra. Pronto vino un ramalazo de Ron Campeón; después mi padre lo fue a dejar en el Studebaker.

Media cuadra al Este La Voz de la América Central. Ahí lo veía. Solo los machetazos que le asesinaron pudieron terminar con su ímpetu: Manuel Díaz y Sotelo. Héroe PLI. Camisa blanca pantalones azules; la patria le debe homenajes. En el Parque Central Reginald Montcrieff dándome a leer Flash Gordon. El Circo Atayde en El Caimito exhibiendo al gigante mexicano Felipe Reyes Manzo. Melquíades mostrándole el hielo a los indios de Aracataca.

La Voz de Nicaragua, Olga Darson. IPM La Salle, los 50´s. Fernando Gordillo, Manolo Morales. Lizandro Delgadillo hijo, Casimiro Sotelo; soldado y guerrillero. Blak Bill versus Tuzo Portuguez el Malecón. Tony Huerta versus Kid Centella el Gimnasio.

Gotas de sangre en el tinglado; lágrimas por los recuerdos de tanto muerto.

 

* Abogado y periodista