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No conformes con tener reinas de la belleza, ahora en nuestra Alma Mater tendremos un “Rey Adolescente”, será el chico más “carismático”, más glamoroso, hermoso y bello del recinto, alguien que haga brotar la baba envidiosa de Adonis.

Ya hemos dicho que el “glamour” y lo “carismático” son factores indispensables para el cultivo de acciones positivas y constructivas. Además revelan la prosapia y nobleza propia de nuestra Universidad y como, poco a poco, la monarquía se afianza y anima el espíritu de competencia fashion de nuestros nobles alumnos.

Nosotros, en lugar de democracia proponemos la monarquía de pasarela con valores remanentes del tiempo feudal. Si en aquellos tiempos curas y monjas desfilaban con luengas cotonas, ahora el traje lo hemos reducido al mínimo. Aquí nos remitimos a Adán y Eva que andaban en pelotas por el Edén y nadie decía que eso era pecado.

Para proponer “la monarquía fashion” no remitimos al pasado colonial cortesano cuando en los celebrados colegios religiosos los alumnos más competitivos y de mayor capital, eran nombrados príncipes, condes, duques, etc., y sus efigies se ponían en un retablo de honor a merced de la pleitesía de todos los demás.

Claro, a esos colegios no asistían los palurdos, los pelagatos, los palmados, sino lo hijos de la clase superior de nuestra sociedad. Era estratégica esta decisión de los santos educadores lasallista o jesuitas, pues se hacían uña y carne con el poder político predominante, con los grandes capitales y miembros de la plutocracia nacional.

Este flanco oportunista se explotaba con ambos sexos, pues teníamos también colegios de monjas donde se educaban las señoritas popof. De esa manera la Iglesia y las órdenes se hacían una mazorca con el poder civil y se actuaba con nobleza de género, como se diría hoy con rigor sexista.

Para los hijos e hijas de casa, para la pobretería, existían los “anexos”, que sumaban gracia divina a los hermanos, jesuitas y monjas fundadoras, que así consiguieron llegar a morir en olor de santidad.

Esa educación nos dio la oportunidad de tener en nuestros selectos institutos a los hijos e hijas de los más prominentes políticos, los Somoza, los Argüello, los Chamorro, los Bolaños, los Alemán y pare de contar. En el “bisne” educativo es bueno seleccionar las fichas y, por supuesto, marcar algunas.

Cualquiera diría que nuestros reyes y reinas son cosas del mundanal ruido… Pero Chico, las cosas del mundanal ruido se venden como pan caliente y las universidades deben estar con el ojo avizor y visión empresarial para hacer una mezcolanza sabrosa de valores obsoletos con otros de nuestra invención pero rentables. Aunque así nos digan que favorecemos la imbecilidad, la vanidad, la idiotez, el figureo, la trivialidad, la mediocridad y lo pendejo en los jóvenes.

Para compensar, nuestros “carismáticos” aspirantes a reyes y reinas de oropel, se comprometan a hablar de honestidad, felicidad, creatividad, perseverancia, respeto y tolerancia. Claro, los iracundos nos difamarán haciendo analogías odiosas: “honestidad en pelotas”, “felicidad de abre bocas”, “creatividad de plumas y vidrios”, “respeto no se sabe a que y a quien” y “tolerancia, ante tanta estulticia”.

Como “emprendedores” debemos pensar en otros eventos académicos de importante demanda futurista. Por ejemplo podríamos otorgar el magna cum laude al mejor trasero femenino de la Universidad y un summa cum laude a la de mejor delantero. Incluso podríamos crear menciones más honorificas ¿Qué me dirían si le damos el supremun summa cum lauden del imperio académico de Nicaragua a la Jeniffer López por sus notables dotes posteriores?

Sin olvidar lo social ya las candidatas y candidatos regios se comprometen a luchar contra la basura, el desempleo y en pro de los artistas, palabrería que obedece a la matriz obligada de estos concursos que se multiplican cuando las crisis mentales crecen y se agudizan en las universidades.

Por ahora nuestras chicos y chicas ya saben abrir la boca de manera voluptuosa, como soplando pompas de jabón, sonreír de manera estereotipada para mostrar la blancura de los pulidos dientes, caminar como potrancas, mover el cuerpo como culebras sobre zancos, hacer graciosas jarras, exagerar los gestos y ademanes y hacer de babosadas las cosas más importantes del mundo.

 

* Catedrático de periodismo