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Nicaragua posee tres Reservas mundiales de la Biosfera y tres Patrimonios Históricos Culturales de la Humanidad declarados como tales por la UNESCO. Nada raro que su actual Directora General Irina Bocova en su reciente visita a Nicaragua se refiriera en varias ocasiones a la conexión existente entre biodiversidad y diversidad cultural.

En el contexto de la explosión de conciencia por salvar BOSAWÁS, hacemos una reflexión al respecto. La relación con nuestra Madre Tierra principalmente en sus aspectos de cuido, protección y afecto va generando un substracto cultural o una actitud frente a la naturaleza y frente a las distintas expresiones de la vida.

Según sea la identificación y armonía con la Madre Tierra o la actitud de explotación sin medida de ella, afloran distintas concepciones y comportamientos que derivan en formas de cultura.

La biodiversidad expresa las distintas manifestaciones de la vida en nuestro Planeta Tierra. Cada una de ellas afecta a grupos de población de tal forma que la biodiversidad hace que el ser humano se identifique con toda la riqueza y diversidad de la vida dando salida a la diversidad del sentir, vivir y actuar con la diversidad cultural.

Nuestros hermanos de la Costa Caribe, mayagnas, miskitos, sumos, ramas, tienen una identidad propia, conocimientos, formas de organización, sentido de comunidad, de propiedad y participación, de producción, de relación con la Madre Tierra, de conexión con sus ancestros, de su lengua y maneras de comunicación y de alimentación, es decir, tienen unas formas de vida, una historia, una experiencia de pueblo, una educación, una cultura, etc. todo ello íntimamente relacionado con la biodiversidad o sea con su contacto con las distintas formas de la vida, flora, fauna, plantas, árboles, peces, tortugas, microorganismos, agua que da vida, es decir, con todo lo que es, carga, produce, propone, expresa y educa la Madre Tierra. Las formas de vivir, la relación con la Madre Tierra, es decir, con todo lo que ella es, contiene, ofrece, produce, desde la biodiversidad se materializa en forma de su cultura.

Quiere decir que se ha dado y sigue dándose una relación estrecha, manifiesta, evidente entre la biodiversidad y la diversidad cultural en cuanto propia y particular de los pueblos indígenas. Nuestros indígenas o pueblos originales del Caribe tienen su cultura diferente a la nuestra del pacífico, puesto que la suya se origina y desarrolla por la manera con que se relacionan con la biodiversidad la que en ellos es original, directa, viva, permanente al sentirse parte integrante de esa biodiversidad y convertirla en forma de vida. Su relación directa, permanente, profunda con la Madre Tierra de la que fluye la vida abundante, hace que la Madre Tierra genere también su vida cultural, lo que conocemos como la cultura de los pueblos originarios del Caribe nicaragüense.

En este contexto es cierto que se da conexión íntima entre la biodiversidad y la diversidad cultural.

La vida se hace cultura, desde la diversidad de la vida nace la diversidad de las culturas. La cultura es una forma de vida en cuya gestación y desarrollo ha influido la biodiversidad de la naturaleza y de nuestro universo o mejor pluriverso del que somos parte como cabeza de flecha de la evolución. El universo es un perfecto sistema inimaginable en sus proporciones y conexiones, pero generando y manteniendo permanentemente una perfecta unidad de la que somos parte cada uno de nosotros. Somos del mismo tejido del Universo, una de sus fibras más transcendentes.

Estamos pues determinados a ser y a recrear la unidad de la Madre Tierra cuya expresión humana más radical es el amor. El Universo visto como un inmenso conjunto de galaxias que se expanden buscando y manteniendo siempre la unidad perfecta, llega al ser humano también en forma de unidad perfecta, a la que denominamos amor. El amor es la célula madre de la vida, hecha ser humano, persona, humanidad.

Por algo al Ser inefable, de perfección absoluta, se le define como amor. Dios es amor. Por algo el amor rige nuestras vidas y nuestras auténticas relaciones humanas y espirituales. De la biodiversidad en el ser humano nace la cultura del amor.

 

24 de mayo 2013

 

* Ph.D. IDEUCA

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