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La construcción y desarrollo de la Revolución Bolivariana en Venezuela no ha sido un lecho de rosas. Durante catorce años las fuerzas reaccionarias y antidemocráticas a lo interno y en estrecha cooperación con sus amos de la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado de USA, han mantenido una constante presión, amenazas, chantajes, desestabilización, desinformación; todo articulado en una guerra psicológica como componente de la estrategia de guerra de baja intensidad para tumbar la revolución.

El golpe de Estado contra el presidente Chávez, el paro de PDVSA más la campaña de desinformación constituyen pruebas irrefutables de la agresividad del sistema de capitalismo mundial con USA a la cabeza y los vende-patria y explotadores internos para destruir la patria de Bolívar.

Este plan se afinó y profundizó durante la enfermedad y desaparición física del presidente Chávez. Arrecia durante la campaña y se pone en práctica después de las elecciones por las hordas de Capriles, la derecha venezolana y los fascistas del norte.

La guerra de baja intensidad en Venezuela busca el enfrentamiento entre las fuerzas políticas de la sociedad. El enfrentamiento, la intolerancia y provocación de unos para que otros caigan en la trampa. Los estrategas gringos son expertos en campañas de desestabilización. Lo hicieron en Nicaragua; lo están poniendo en práctica en Venezuela.

Los conatos insurreccionales contrarrevolucionarios, los incendios y destrucción de los Centros de Diagnóstico Integral así como de las casas del PSUV; los asesinatos, el desconocimiento de la victoria chavista; el azuzamiento, la descalificación del Consejo Nacional Electoral y demás, son expresiones del plan orquestado por la Casa Blanca.

Nicolás Maduro no cayó en la provocación. Primero está la patria, la responsabilidad, la serenidad, el conocimiento del plan nefasto y el uso de métodos acertados para combatirlo. Este comportamiento refleja el temple, carácter y madurez del mandatario venezolano. Es una prueba de la visión de estadista de Nicolás.

Complementan el reconocimiento Unasur, Celac, OEA, ONU. La victoria es contundente; profundiza la democracia participativa y protagónica del pueblo chavista. Mantener como conducta política el llamado a la paz, la unidad, el amor; refleja la estatura política de este obrero del volante, hombre de confianza de Chávez para continuar con la profundización de la revolución. Quienes juzgaron con menosprecio la capacidad política de Nicolás se equivocaron. Chávez no se equivocó. La madurez de Maduro ha quedado demostrada con su conducta de gran estadista.

 

carlosmcorea@yahoo.es

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