•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Oficialmente conocida como República Islámica de Pakistán, un país ubicado al sur de Asia; el quinto más poblado del planeta, con más de 192 millones de habitantes, aproximadamente el 94% son musulmanes. Geopolíticamente es importante para las grandes potencias, por sus límites con Afganistán, China, India, Irán y el mar Arábigo. Celebraron comicios para elegir a 272 de los 342 diputados de la Asamblea Nacional (junto al Senado conforman el Parlamento Paquistaní), así como las asambleas de las cuatro provincias del país.

Aunque la Cámara tiene 342 diputados, solo 272 son electos directamente. El resto (60 reservados a mujeres y 10 a minorías) se distribuyen entre los partidos acorde con el número de votos obtenidos a nivel nacional. Dentro de unos meses sus diputados participarán en el Colegio Electoral, que, junto con los miembros de la Asamblea Nacional y el Senado, son los que eligen al presidente para los próximos cinco años. En ese sistema electoral, cada circunscripción elige un candidato que puede presentarse como independiente o con el respaldo de un partido. La mayoría está afiliada a alguna de las principales formaciones. Los Partidos: Liberales: Partido Popular de Pakistán (PPP), Movimiento de Unidad Nacional (MQM) y Partido Nacional Awami (ANP). Conservadores: Liga Musulmana de Pakistán (PML), Movimiento por la Justicia (PTI). Religiosos: Consejo Islámico (JI), Consejo Islámico de Ulemas (JUI).

Por la Asamblea Nacional y las cuatro provinciales, compitieron 448 candidatas, el doble que en 2008 y por primera vez una mujer se presenta en las zonas tribales, hay zonas y algunas comarcas del Punjab, donde los hombres se oponen. Nawaz Sharif (PML), Imran Khan (PTI) y Bilawal Bhutto, del (PPP), aspiraban ser primer ministro. No ha habido denuncias de interferencias por parte de los servicios secretos del Ejército, a diferencia de comicios anteriores, una novedad en un país dirigido por los militares la mitad de sus 66 años de historia.

Es una potencia nuclear en la que los cortes de electricidad duran hasta 20 horas al día y existen enormes problemas de infraestructura; donde los gastos militares son cinco veces más que la educación; el terrorismo islamista hace estragos y la enseñanza está secuestrada por el extremismo religioso. El país se encuentra dividido en cómo afrontar la insurgencia talibán y las relaciones con Estados Unidos.

Nawaz Sharif retorna triunfalmente al poder más de una década después de su derrocamiento en 1999 por el golpe militar dirigido por Pervez Musharraf. Tiene ante sí la dura tarea de reconstruir un país que él mismo ha descrito como un “desastre”, plagado de violencia, corrupción e infraestructuras deficientes.

Ha prometido que el Ejército se mantendrá ajeno al desarrollo político, pero trabajará muy de cerca con el Estado Mayor para restaurar la complicada relación con EU, a la espera de que se complete la retirada de tropas de Afganistán en 2014. Probablemente inicie una política de privatización y desregulación para alimentar el crecimiento. Empero, no descarta solicitar nuevamente otro préstamo al Fondo Monetario Internacional para evitar una nueva crisis en su balanza de pagos. Se espera que reanude conversaciones con el ala paquistaní de los talibanes.

Los desafíos de Sharif en todos los frentes son colosales: un país de pies de barro, como sus instituciones, con una economía agónica, un terrorismo disparado, corruptos partidos políticos de rasgos feudales y unos militares de vocación golpista. No obstante, el jefe del Estado Mayor, general Kayani, ha hecho una velada advertencia a los políticos para que “representen” a la población y dejen de saquear las arcas públicas.

Aun así, no debería defraudar el voto esperanzado de quienes le dieron una nueva oportunidad para construir una sociedad más pacífica, próspera y estable. ¿Las elecciones fueron un rayo de esperanza para los paquistaníes y apenas un punto de partida en su atormentada historia?

 

* Diplomático, jurista y politólogo