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En la edición de El Nuevo Diario del 29 de abril, Carlos Fonseca Terán escribió un artículo titulado “El triunfo bolivariano”, que es una pieza excepcional de pésima redacción. Pero, más aún, de contradicciones lógicas que acompañan a cada paso la mala redacción, como si el articulista tropezara a diestra y siniestra por la falta de visión política elemental. En efecto, la adulación ridícula pretende llenar el puesto del análisis político, de modo que, hay un vacío de ideas, tan amplio como el desierto polar.

Escribe: “Sin Chávez físicamente presente”. Bastaba decir: “sin Chávez”. El resto, más que redundante, es esotérico, o sea, irracional.

Respecto a los resultados electorales escribe: “Lejos de manifestar debilidades en las filas chavistas por el estrecho margen de los resultados, constituyó una verdadera proeza política”. ¿El estrecho margen es una proeza? Significa que lo lógico es que la situación política condujera a una derrota descomunal, pero, que fue evitada por la capacidad estratégica. Habría que desarrollar esta hipótesis, que mientras la realidad tiende al hundimiento total, la dirigencia va hacia la proeza (demostrando que tal proeza no sea el fraude).

Continúa: “Quisimos pensar que lo más probable era un triunfo de Maduro con un margen sobre la oposición aún mayor que el obtenido por el mismo Chávez en vida”. O sea, que se quiere, pero, en realidad no se piensa. Al menos, no como se debe.

¿Lo más “probable” era un triunfo de Maduro, superior al de Chávez? El análisis de probabilidad se basa, no en “querer pensar”, sino, en determinar la frecuencia de un evento (en este caso, el resultado electoral), mediante un experimento aleatorio, del cual se conocen todos los resultados posibles. Si la realidad nos sorprende, si la tendencia es otra, es que hubo un error en el cálculo probabilístico. ¿Cuál fue el motivo metodológico del error?

El raciocinio, en ese artículo, viene sustituido por una creencia esotérica: “Mayor que el obtenido por el mismo Chávez en vida”. Bastaba decir: “que el obtenido por Chávez”. Agregar: “en vida”, más que redundante, es una expresión esotérica, irracional.

“La adversidad llevó a la derecha venezolana a un discurso atractivo para un segmento de electores indecisos”. ¿El secreto está en los discursos atractivos? Entonces, Maduro fue incapaz de un discurso atractivo, o es que la adversidad hace atractivo los discursos. Obviamente, es una frase sin sentido.

“Los indecisos veían a Chávez como un buen gobernante, y no como la encarnación de un proyecto político revolucionario y clasista de poder”.

O sea, que Chávez fue un fiasco. ¿Los ciudadanos pensantes lo veían como alguien que encarnaba un proyecto de derecha, un proyecto de poder sin contenido de clase? Entonces, ¿qué es el chavismo? Evidentemente, carecería de programa político y social (y solo cuenta con encarnaciones, y con reencarnaciones, propias del mundo esotérico).

“La seguridad del liderazgo fuerte que atraía a los indecisos hacia Chávez era algo que solo un liderazgo ya hecho, del signo que fuera, podía proporcionar”.

¿El signo del liderazgo no importa, basta que sea fuerte para atraer a los ciudadanos? ¿Qué teoría política es esta sobre el liderazgo vacío, sin signo político?

“El chavismo se vio atrapado entre formular un discurso atractivo para el incierto voto de los indecisos, y poco cautivador para el más seguro voto duro chavista. Por lo cual debió arriesgarse a mantener su voto más seguro, a costa de perder el voto indeciso”.

Obviamente, la política, para el articulista, trata de discursos, no de programas para la sociedad. La sociedad no se divide en indecisos y duros. ¿A qué sector social pertenecen los indecisos? ¿Por qué un programa atractivo para el sector social indeciso debería resultar insoportable a los chavistas?

¿Significa, además, que el chavismo no tiene voto duro, sino, a potenciales rebeldes que no entienden de programas sociales ni de alianzas? ¿Que se orientan solo por un único discurso, con independencia de la situación política, y que le imponen a la dirección la falta de estrategia? ¡Nunca nadie había descalificado tanto al chavismo!

“El temor a lo nuevo impide que el ser humano lo apueste todo por ideas abstractas; necesita algo concreto como un individuo que simbolice el nuevo rumbo de una sociedad”.

No puede haber revolución sin sujeto social que reclame y dirija las transformaciones de la sociedad. Si los ciudadanos temen al cambio, no hay revolución. La disyuntiva es entre burocracia o revolución, no entre burocracia o ideas abstractas.

¿Qué proyecto ha producido esta ideología irracional?

 

* Ingeniero eléctrico