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En la Avenida Reforma, antes Paseo Reforma, e inicialmente Bulevar del 30 de Junio (1871, entrada triunfal de los generales Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios durante la revolución) en el oriente de ciudad Guatemala, una de las más hermosas de la capital del país centroamericano de mayor población y con la economía más grande, lamentablemente conviviendo entre extremos de opulencia y pobreza, violencia, exclusión socioeconómica y étnica, se aprecian los monumentos que sobre ella se erigen.

Su nombre actual recuerda al presidente Justo Rufino Barrios (1835-1885), llamado El Reformador. Comenzó a construirse como parque (1892) y como paseo (1898) durante el gobierno de José María Reyna (1854-1898), pretendiendo asemejarlo a los Campos Elíseos de París. Entre las esculturas de mármol y bronce destacan, además de los robustos toros, jabalíes y venados pintados de marrón y traídos de Europa; las de Justo Rufino Barrios, Miguel Hidalgo, José Batres Montúfar, Miguel Ángel Asturias en el centenario de su nacimiento (1999); a la Madre, y uno que conmemora la participación de Guatemala en la Guerra Nacional de Nicaragua (1956-1957), acontecimiento que marcó las pautas de la inconclusa formación de los Estados nacionales.

Ubicado al inicio de la memorable Avenida, el Obelisco gris de piedra luce en su cima una estrella, en su base verde, a su alrededor, se incrustan varias placas metálicas con inscripciones y grabados en alto relieve que recuerdan a los héroes; a los lados lo adornan unas clásicas esculturas femeninas, un soldado con rodilla al piso y una bandera; lo sostienen y dan altura varios escalones; en los bordes, seis pequeños torreones, rodeados por el jardín de la rotonda.

La gente que pasa lo conoce como referencia o adorno urbano. Acostumbrados a verlo, la mayoría ignora para qué y cuándo fue levantado; la memoria popular pierde lo que afortunadamente la evidencia física preserva, aunque muy pocos se detengan a leerla. Se conoce como Monumento al Ejército o A los comerciantes, o De la Estrella, por su forma y la figura en la cúspide. El gobierno de Rafael Estrada Cabrera (1898-1920) lo construyó en memoria de los héroes guatemaltecos que lucharon contra la invasión filibustera en Nicaragua. En ese entonces, el presidente Rafael Carrera emitió la proclama del 5 de mayo de 1856 en la que “ha dispuesto que nuestras fuerzas y nuestros medios concurran a la defensa común”. El 25 de julio, Guatemala, El Salvador y Honduras firmaron la Convención de apoyo al gobierno provisional de Nicaragua para luchar contra el usurpador.

Las inscripciones fueron puestas después del centenario de la Guerra Nacional, el 30 de junio de 1959, Día del Ejército, durante el gobierno de José Miguel Ramón Ydígoras. El monumento, las placas y su relevante posición en la importante avenida de Guatemala, recuerdan el impacto para Centroamérica del lamentable acontecimiento. Ofreció la oportunidad de unidad nacional y centroamericana para expulsar al invasor extranjero.

Las placas conmemorativas dicen:

Escudo: “LA UNIÓN HACE LA FUERZA. ESTADOS UNIDOS CENTROAMERICANOS”. “General Mariano Paredes. Comandante de las tropas guatemaltecas en la GUERRA NACIONAL contra los filibusteros en Nicaragua. Falleció el 2 de diciembre de 1856 durante el sitio de la Ciudad de Granada. 30 de junio de 1959”. “General Joaquín Solares. Llegó a Nicaragua el 6 de noviembre de 1856, comandando las reservas guatemaltecas enviadas para la GUERRA NACIONAL DE CENTROAMÉRICA. Falleció en Masaya el 28 del mismo mes, días antes de que sus tropas actuaran en el exterminio de los filibusteros. 30 de junio de 1959”.

“Coronel Joaquín Cabrera. Herido gravemente en la batalla de San Jorge, Nicaragua, el 4 de febrero de 1857. El coraje de hombres como él, que sacrificaron su vida, dieron el triunfo a las tropas centroamericanas en la GUERRA NACIONAL contra los filibusteros. 30 de junio de 1959”. “Teniente coronel Valdelamar. Capitán Allende. Héroes combatientes de la Guerra Nacional de Centroamérica. Cayeron prisioneros de los filibusteros en la batalla de Granada, Nicaragua, el 13 de octubre de 1856. Dos días más tarde fueron fusilados. Murieron con el orgullo de haber peleado contra los invasores de la gran patria centroamericana. 30 de junio de 1959”.

 

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