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Derechos iguales para todos, privilegios

especiales para ninguno”.

Jefferson

 

El 19 de Julio cumplo 43 años de vivir en la calle Madroños en Bosques de Altamira, y realmente hemos sido ya invadidos, desde el 90 a la fecha, por todos los males posibles que vuelven la vida de sus moradores ¡insoportable!

Los negocios y cantinas en la calle principal de Altamira con parlantes ¡a todo volumen! que baña todo Altamira, día y noche. Los vehículos con alarmas que suenan sin ningún control cuando pasa un vehículo o moto sin mofle, cuando pitan, cuando suena un cohete o “triquitraca”, hasta cuando ladra un perro… a cualquier hora del día o de la noche.

Los vehículos que entran y salen sin ningún tipo de cortesía vial que evita que sigan circulando, con el consiguiente ruido de pitos y humo de motores que ¡envenena las viviendas con el monóxido de carbono! Además, el peligro que choquen nuestros vehículos estacionados. Los vehículos que se estacionan frente a las casas con el motor y radio encendidos (de día o de noche) alterando la paz, perjudicando la salud de los habitantes.

Las mantas instaladas en una cantidad nunca vista, alterando el ornato y dándole un aspecto de mercado de última, con los mecates colgando que nunca los quitó la Alcaldía, sólo hicieron la bulla. La basura que algunos vecinos y negocios no recogen ni barren las aceras; el agua sucia que sale de varias casas en la calle principal corriendo hacia la esquina y dando la vuelta, apantanándose el agua en las cunetas que siguen en mal estado y nunca repararon.

La desconsideración y falta de respeto de los dueños de vehículo estacionados frente a mi casa (bajo mi árbol que pago para que me dé sombra) cuando les pido que por favor lo muevan, dándome respuestas groseras y vulgares (también a mi empleada) y el caballito de batalla aduciendo que “la calle es libre”. Como sabrán, la calle es para circular, no para que se estacione un vehículo que no viene a mi casa sino a un negocio que no tiene parqueo ni árboles que le den sombra.

Los negocios de una clínica, un restaurante, un nuevo edifico de dos pisos y dos boutiques son los responsables del caos que actualmente estamos siendo víctimas en mi calle. Tal parece que la Alcaldía sigue dando permisos para instalar estos negocios provocando que los dueños vendan sus casas a compañías de bienes raíces sin tomar en cuenta que ésta sigue siendo una zona residencial, no comercial, en la que tenemos derecho a vivir en paz y en tranquilidad.

Insto a las autoridades correspondientes a tomar cartas en el asunto y ordenen, y paren toda esta barbaridad en contra de Altamira D’Este y Bosques de Altamira, y no permitir que se la coma el comercio desordenado como hicieron con Ciudad Jardín y Bello Horizonte.

 

* Primera actriz nacional. Orden Independencia Cultural Rubén Darío y Medalla de la Excelencia 2008