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El escenario cambió rápidamente a raíz del reciente descubrimiento de dos grandes yacimientos de gas, mar adentro, frente al puerto de Haifa, próximo a la frontera norte de Israel con el Líbano, en la Zona Económica Exclusiva y la Plataforma Continental de Palestina, conocidos como Tamar y Leviathan. Reconocidas empresas geológicas europeas, afirman que estos yacimientos, empezando por Tamar, podrán producir suficiente gas para satisfacer la demanda interna de Israel y otra considerable cantidad para exportar.

Acumula sustanciales yacimientos de petróleo (bajo capas de esquistos alcanzables), gracias a la fracturación hidráulica o fracking (comúnmente conocida en inglés como hydraulico fracturing o fracking), técnica que permite penetrar sus duras capas para extraer el gas y el petróleo del subsuelo. El procedimiento consiste en la inyección a presión de algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, favoreciendo así que emerja hacia el exterior. Debido al aumento del precio de los combustibles fósiles, que ha hecho económicamente rentable tal método, en los últimos años su empleo se propagará, sobre todo en los Estados Unidos que coopera con Israel.

Existe gran alarma sobre el peligro medioambiental derivado de esta técnica, pues además de un enorme consumo de agua, es usual que junto con la arena incluyan multitud de compuestos químicos, cuya finalidad es facilitar la fisuración o incluso la disolución de la roca, y que son potenciales contaminantes tanto del terreno como de los acuíferos subterráneos.

El Consejo Mundial de Energía (World Energy Council) y el Instituto de Energía de Israel, calculan que las reservas de crudo de esquisto podrían alcanzar los 250 millardos (inglés: billions) de barriles, el equivalente a las actuales reservas de Arabia Saudita. Según informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la creciente producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos, ayudará a satisfacer la mayor parte de la nueva demanda mundial de crudo en los próximos cinco años, lo que dará poco espacio para que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) eleve su producción.

María van der Hoeven, directora ejecutiva de la AIE, comentó que América del Norte ha provocado gran impacto en el suministro. Agregó que ello ayuda a aliviar un mercado que relativamente estuvo ajustado por varios años. Corea del Sur, China, Rusia y varios países europeos han mostrado interés en la compra del gas israelí. Vladimir Putin, durante su reciente visita a Tel Aviv, propuso abiertamente una asociación ruso-israelí para proyectos gasíferos.

Uno de estos proyectos es la ambiciosa construcción de un gasoducto submarino de unos 400 kilómetros de largo que bombearía gas desde el puerto de Haifa en Israel a Turquía, pasando por la isla de Chipre para convertirlo en gas líquido (LNG) al llegar a tierra turca.

La Ruta del “Ferrocarril del desierto”, facilitaría el transporte entre el Mediterráneo y el Mar Rojo y el Océano Indico. El crecimiento económico israelí, despierta el interés de Rusia y otros países entre ellos China, que para mediados de este año espera firmar un contrato para la construcción de una línea ferroviaria de más de 270 kilómetros, desde el puerto mediterráneo de Ashdod, cerca de Tel Aviv, hasta Eilat en el extremo sur de Israel.

Puertos Eliat y Acaba (Jordania), dan precisamente hacia el Golfo de Acaba que luego se convierte en el Mar Rojo, dicho proyecto abrirá una importante vía de transporte alterna al Canal de Suez, estimándose que el envío de mercancía cruzando Israel por tren ahorre tiempo y dinero, representa traslado del Mediterráneo al Mar de Arabia y al Océano Indico.

Esta línea atravesará el desierto de Negev, que ocupa más de la mitad de la superficie terrestre de Israel; al comenzar la extracción de petróleo esquístico convertirá en realidad el sueño de David Ben Gurión (fundador del estado de Israel), de aprovechar y desarrollar la región más grande y más desolada del país.

Debido al tamaño reducido de Israel, Ben Gurión alimentaba la esperanza de ampliar su área habitable para incrementar la “aliyah” o inmigración de judíos a Israel. Los partidarios del “Gran Israel”, quieren apoderarse de la Franja de Gaza, del Sur del Líbano, parte de Siria. Observadores políticos occidentales estiman que de ser cierta esta información, el boom energético cambiaría drásticamente el panorama y la correlación de fuerza en el Medio Oriente a favor de Israel.

 

* Diplomático, jurista, y politólogo