Jorge Eduardo Arellano
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Había transcurrido un poco más de los primeros doce meses intensos y jubilosos de la Revolución Popular Andinista, cuando un grupo de cávalos entre los 19 y 22 años nos reunimos y conocimos en la sala de espera, en el Aeropuerto Augusto C. Sandino. Éramos los primeros de varios grupos que fuimos a estudiar al Instituto Superior de Relaciones Internacionales en La Habana, Cuba.

Éramos ya diplomáticos a la carrera, muchos en Cancillería y otros en Embajadas de Nicaragua en el exterior. Recuerdo que durante el vuelo de Cubana de Aviación aún nos presentábamos e iniciamos los primeros intercambios y bromas juveniles. Este grupo aún nos reunimos y mantenemos una entrañable amistad.

Algo que nos une por siempre, es sin duda el reconocimiento a la calidad académica de nuestros profesores y la expresión viva, permanente, diáfana del pueblo de Cuba con los primeros hermanos nicaragüenses que ya en libertad convivimos, estudiábamos en su tierra. Otros muchos durante la Guerra de Liberación recibieron la solidaridad con Cuba: Carlos Fonseca Amador y su familia, Tomás Borde, Ricardo Morales, y otros tantos como los rescatados con los comandos Juan José Quezada, en 1974, y Muerte al Somocismo, en 1978.

La ayuda humanitaria de Cuba con Nicaragua ha cubierto a más de cuatro generaciones, sin límites desde su inicio, aun teniendo el régimen de Somoza, adversas relaciones con Cuba. Durante el terremoto de 1972 ese pueblo solidario se manifestó con ejemplo samaritano, con apoyo en alimentos y medicinas. Nos apoyó decididamente en campañas masivas de salud preventiva y clínica en los lugares más alejados de nuestro territorio, igual con maestros dignos y solidarios después de la Cruzada Nacional de Alfabetización, en 1980.

No he llevado los registros, las estadísticas, alguien las debe rescatar y ponerle valor material, pero por voix populi se conoce de los miles de nicaragüenses que han sido atendidos en el Sistema de Salud Cubano, otros miles se han educado en decenas de disciplinas, por años en las aulas de secundaria, universidad y especializaciones; otros miles atendidos por brigadas médicas, la más notable actualmente “Operación Milagro”, la cual ha tenido con nosotros un gran valor material e incalculable valor moral, un alto contenido de solidaridad que caracteriza a la Revolución Cubana.

Una colorida variedad de anécdotas envuelve las tertulias de nuestro grupo, nuestros hijos escuchan las historias y nos llaman tíos a esos queridos amigos de papá o mamá que se juntan de vez en cuando y recuerdan a los caídos: Aldo Díaz Lacayo Jr. y Leonardo Iglesias; a las funcionarias internacionales de la ONU: Martha Guadalupe Romero y Sofía Clark D Escotto; a nuestro director de EL NUEVO DIARIO, Francisco Chamorro García; a nuestra diputada Dora Zeledón; empresarios y profesionales como Salvador Guadamuz Núñez, Javier Avilés y Miriam Vásquez. Somos una especie de Cia. Ltda en la Solidaridad, con una gran dosis de honestidad y amor a Cuba.

Así habrá muchos recuerdos de entrañables amigos y grupos que se reúnen alrededor de sus vivencias en la Cuba de su juventud y seguramente no encuentran una forma organizada de regresar, devolver, de pagar con amor, de encauzar ese relincho en la sangre que tenemos por solidarizarnos con los cubanos, particularmente con los miles de afectados por los devastadores huracanes Gustav y Ike.

En estos momentos de inmensa tragedia para muchas familias, con las pérdidas de sus casas, y la depresión económica que agudiza la escasez de los productos comestibles más elementales, la agudización del embargo comercial que impone y condiciona el sistema imperial de los Estados Unidos de América.

Estos hechos me mueven el corazón para pedir y ofrecer sin condiciones un masivo movimiento nacional para recaudar fondos, una promoción al mil veces heroico y cristiano pueblo nicaragüense que se manifieste en consecuencia, que no se reduzca a un Comité de Solidaridad o un conmovedor artículo de opinión.

Somos todos una Sociedad Anónima con un valor moral en acciones inagotables, hagamos una inversión rentable en el corto plazo, nuestra conciencia de pueblo agradecido vivirá tranquila, al no sospechar que nuestros hermanos cubanos piensen que ellos son un pueblo de SÓLO DAR Y DAR. Ayudemos entonces materialmente al pueblo cubano con Amor Solidario.


arielsomarriba@cablenet.com.ni