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Parece extraño, en este país, el comportamiento de los asesores ambientalistas que objetan públicamente al Gobierno la construcción de un canal interoceánico que cruce por el lago Cocibolca.

Por burocratismo subjetivo, el Gobernante concibe una obra monumental de ingeniería, haciendo a un lado los métodos de planificación usuales en el desarrollo de un proyecto. Ortega salta etapas del proceso objetivo con que se desarrolla un proyecto, y sigue un método voluntarioso, afín al absolutismo. Así, los problemas individualizados de parte de los especialistas, Ortega los hace a un lado, y da rienda suelta al sueño colectivo del Canal.

Aun cuando todavía no se ha superado un perfil preliminar del proyecto, Ortega le informa a Obama, durante la reunión del SICA, en San José, el pasado 4 de mayo, la decisión que ha adoptado de construir el Canal. Obviamente, los ingenieros norteamericanos, que conocen las razones técnicas que les hicieron descartar la construcción del Canal por Nicaragua, en 1947, cuando fue evaluado, preventivamente, como alternativa a la obsolescencia del Canal de Panamá prevista para 1970, han debido sonreír, con benevolencia.

Contrario a lo que sería el arte de gobernar, Ortega anunció hace un año y tres meses la construcción del Gran Canal por la ruta del Río San Juan, que desde 2006 está claramente descartada por los estudios iniciales del perfil realizado durante el gobierno de Bolaños. Un año y tres meses después, Ortega confirma que la ruta del Río San Juan no resulta viable.

El asesor ambientalista de la presidencia, el doctor Jaime Incer, que sabe que un proyecto con grandes incertidumbres debe desecharse desde sus primeras etapas de planificación, se ve obligado a hacer públicas sus observaciones y precauciones, ya que el dueño del valioso recurso natural, del lago Cocibolca, es el pueblo de Nicaragua.

El perfil del proyecto del Canal, elaborado durante el gobierno de Bolaños, luego de seis años de labor, deja totalmente a oscuras el porcentaje económico que recibiría Nicaragua con el Canal. Pero, señala con claridad, los estudios previos indispensables que se deben realizar, para filtrar de antemano si técnicamente es viable el proyecto, con el fin de desarrollar –si fuese el caso- los estudios de factibilidad y de diseño:

1. Información batimétrica en los canales de acceso en las áreas hacia el canal en ambos océanos (batimetría de la bahía de El Bluff, movimiento hidrodinámico del agua y otros flujos que contribuyen con agua dulce a alimentar a la bahía, así como los varios efectos en el ecosistema marino inmediato, y estudio de la descarga de sedimentos); 2. Niveles de sedimentación y arrastre litoral de sedimentos; 3. Información geotécnica para los puertos y construcciones del recinto portuario; 4. Instalación de estaciones mareográficas para obtener datos de mareas o tablas de las mismas; 5. Información biológica de la fauna y del ecosistema costero marino; 6. Extensión de forestación y uso de la tierra.

7. Impacto de la deforestación en las características de las cuencas y escorrentías, volúmenes de sedimentos acarreados a lo largo del año; 8. Afectaciones en el drenaje natural de las aguas; 9. Orientación del flujo de agua subterránea y velocidad de recarga; 10. Facilidad de construir canales y la eficiencia en la excavación en material aluvional a lo largo del corredor de la ruta (exploración geotécnica); 11. Investigación de suelos para determinar la estabilidad de los taludes, conductividad hidráulica, utilización de suelos, construcción de bermas y represas; 12. Inventario forestal, de flora y fauna silvestre del área de influencia; 13. Levantamiento batimétrico del Lago de Nicaragua; 14. Estudios de sedimentación en el Lago de Nicaragua y corrientes.

Un lago superficial, con una profundidad media de 13 metros, con corrientes que arrastran sedimentos de Tipitapa a San Carlos, a 20 kilómetros del litoral; y en la costa sur, donde los sedimentos que aportan los afluentes que provienen de Costa Rica se adentran por 30 kilómetros; para permitir el paso de buques con 20 metros de calado, obligaría a un constante proceso de dragado, cuyo costo supera –en opinión del doctor Montenegro- el que requiere la construcción del Canal.

Mientras no se sepa el resultado de tales estudios, no es posible considerar que el proyecto resulte viable, y no se pueda comprometer legalmente –por un acuerdo contractual- el uso alternativo del lago Cocibolca, destinado como reservorio estratégico de agua potable.

 

* Ingeniero eléctrico