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Por estos días se discute y aprueba la modificación de la ley de consumidores y parece que su tendencia es lesiva a los más desprotegidos, pues cárcel y otras agresiones ofrecen a los necesitados de luz, agua y otros servicios públicos.

Quiero manifestar preocupación por los servicios de salud y la cantidad y calidad de los fármacos a los cuales tiene acceso nuestra población, y si las amables páginas de este poderoso diario me lo permiten, espero expresar mis inquietudes al respecto.

Después de ser administradora de empresas y visitadora médica asumí el reto de realizar estudios en la Universidad de Occidente (UDO) de Managua, en la licenciatura de química y farmacia, y junto con los noventa y cinco graduados de la UDO el pasado fin de semana asumimos compromiso de un conocimiento y práctica profesional responsable de alta responsabilidad social.

Nuestro vicedecano académico reconoció que “nos merecemos” el esfuerzo de muchos años y en la mente de muchos graduados guardamos infinito agradecimiento por todos nuestros profesores, en especial por la ingeniera química Perla Picado, Msc. Licenciado Marvin González, los doctores Zorayda Espinoza, Manuel Gutiérrez y Guillermo Lacayo.

Las palabras del mejor graduado de nuestra promoción, ingeniero y ahora licenciado Héctor Sevilla, fueron impactantes por habernos llamado a la calidad, responsabilidad y sentido humano en nuestro futuro quehacer profesional. Sevilla es un excelente profesional y padre de familia que goza del cariño popular.

Hago un llamado a mis compañeros de graduación y a todos los profesionales de química y farmacia y trabajadores de salud en general, a que estamos atentos a estas nuevas legislaciones que parecen estar más preocupadas en velar por poderosos en vez del bienestar colectivo.

La ley Número 292 o Ley de Medicamentos y Farmacias “tiene por objeto proteger la salud de los consumidores, garantizándoles la disponibilidad y accesibilidad de medicamentos eficaces, seguros y de calidad” (artículo 1). De seguro, eso dependerá en mucho del ojo y actuación atenta del pueblo y sus farmacéuticos.

El químico-farmacéutico está llamado por mandato de la ley de medicamentos y farmacias (artículo 72) a “responder por la identidad, eficacia, pureza y seguridad de los productos farmacéuticos o de las operaciones realizadas en el laboratorio respectivo”, a través de la figura de Regente, responsabilidad que se extiende a las distribuidoras, farmacias y el trabajo de visita médica, según los artículos 74, 75 y 87 respectivamente, de la mencionada Ley.

Hago un llamado a mis compañeros y compañeras de graduación a poner un granito de arena encaminado al crecimiento del quehacer farmacéutico y dar Gracias a Dios y a la vida que nos ha dado tanto. Invito a mis colegas de todas las generaciones a estar atentos.

 

* Administradora y químico-farmacéutica.

anapavonzamora@outlook.com