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En estos primeros cinco meses del año se ha desencadenado una enérgica polémica en la sociedad nicaragüense, que va para largo, generada por la recién aprobada “Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres”. Entre los argumentos cruzados en pro y en contra de esta Ley, sobresale el temor que los hombres sienten por ella, pues al decir de las defensoras y defensores de dicho instrumento jurídico, muchos hombres perciben que la nueva ley ha movido el piso de los machistas, ya que debilita sus anclajes figurativos sobre determinadas formas de coexistencia social, como el poder sobre las mujeres.

Pero hay otras razones por las que los hombres, y también mujeres, están en desacuerdo con la Ley Integral: Hay distintas formas de interpretar la idea de prevención de la violencia en la ley, pues en su articulado queda impreciso este concepto. Una interpretación sería la prevención social, estrategia de largo plazo, poco visible y poco controversial. Esta se dirige fundamentalmente a la génesis de la criminalidad, a fin de desmoronar desde sus raíces las determinantes que la ocasionan.

Pero el temor a la Ley lo estimulan otras formas de practicar la prevención, tal sería utilizar estrategias para el control del delito. Este enfoque no estudia las raíces del problema, opera en el caso concreto ya surgido, para dominarlo y mantener el orden. Por eso su ejecución está a cargo de instituciones especializadas como la Policía y el Poder Judicial. Mediante el control, las sanciones al infractor no se limitan a las decisiones penales, sino que incluyen intangibles como el repudio social. De ahí que el temor al castigo podría prevenir la violencia.

En este marco, la política de mano dura parece ser una de las propuestas en la ley. Esta consiste en castigar severamente toda manifestación de violencia estipulada hacia la mujer, eliminando las barreras y obstáculos de cualquier índole, para acelerar y reducir al máximo el retardo entre la comisión del delito y la respuesta policial y judicial.

La ley encierra también la aplicación de medidas de tolerancia cero al eliminar la mediación, la cual no procederá en los delitos señalados en la referida ley. Finalmente está latente en la ley la prevención general negativa, utilizada para lograr la intimidación de los hombres y de la sociedad, mediante la utilización de medidas precautelares, cautelares y penales, así como de persecución criminal y mediáticas, como acción ejemplificadora que desaliente violentar a las mujeres.

Lo anterior explica porqué el clamor contra la ley, lo cual se debe, en parte, a que sus medidas están de inmediato ligadas al control de la criminalidad, como forma de prevenir la violencia hacia las mujeres. Sin embargo, como dicen personas que defienden la ley, no hay que tener miedo, pues las medidas están dirigidas solo hacia los hombres que agreden a las mujeres. Los que no; podemos estar tranquilos.

 

* 22497298. villa Don Bosco