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Cuántas veces hemos oído hablar de la disciplina, en lo laboral, el estudio, partidario y militar. Creo que todos aceptamos y reconocemos los beneficios de la disciplina como impulsor del desarrollo en la vida personal y profesional. Sin embargo hay disciplina de disciplinas, no todas en sí son beneficiosas.

Hay concepciones desviadas acerca de la disciplina, lo cual puede llevar a la enajenación de la voluntad y convertir a la persona en mera marioneta, cuando acata órdenes sin medir las consecuencias futuras que tendrán semejantes actos.

Por ejemplo, la disciplina militar, es inadmisible cuando un jefe, ordena a un soldado golpear o torturar a un prisionero o cuando ordena matar a un enemigo hecho prisionero. En 1945, los principales jefes militares del Ejército nazi fueron procesados y condenados a muerte por un tribunal en Núremberg, por haber cumplido al pie de la letra el asesinato masivo de 6 millones de judíos.

Los partidos políticos sean de derecha o de izquierda, en el acta de Constitución y Estatutos establecen deberes y derechos para sus miembros; instituyen estructuras de dirección de abajo hacia arriba; redactan principios para regular la disciplina partidaria; cuyas normas deben estar en concordancia con la ley y la Constitución Política, en otras palabras, la disciplina debe ajustarse a las leyes del país, no puede la disciplina atentar contra la ley fundamental de la República.

No obstante, muchas veces lo que sucede en lo militar, ocurre en lo partidario. Cuando un soldado no acata una orden arbitraria e ilegal, lo que le espera es el castigo de conformidad al Código castrense, por haber caído en indisciplina, podría recibir como sanción, restricción cuartelaria, según la gravedad de la falta, podrían enviarlo a prisión con pan y agua, en un estado de guerra, puede ser ejecutado por el pelotón de fusilamiento.

En el mundo de los partidos políticos, los dirigentes o cúpulas exigen a los miembros una férrea disciplina y obsecuencia partidaria, para alcanzar el objetivo central, por el cual fue creado el partido, como obtener el poder político y conservarlo eternamente. La disciplina partidaria la entienden como seguir ciegamente el discurso del dirigente, no cuestionar para nada la línea de trabajo y aceptarla sin hacer objeciones, con este tipo de disciplina al miembro se le cierna el derecho a pensar, a discernir si la línea es buena o mala, entonces no importa ni interesa si la acción a ejecutar contradice ley y la Constitución.

Cuando en el partido, el miembro incurre en indisciplina partidaria, cuando contradice la línea, cuando cuestiona al dirigente, ocurre lo mismo que en lo militar, el simpatizante es sancionado o expulsado de las filas de organización, pues a lo interno no se aceptan disidencias ni libres pensadores.

Cuando el miembro de un partido político, de base, intermedio o superior, asume inequívocamente como disciplina llevar a efecto disposiciones del partido, a sabiendas que las mismas violentan, distorsionan y rosan las leyes, esa actitud irreflexiva y dolosa jamás puede ser considerada como disciplina correcta, al contrario lo que se practica es simplemente anarquismo, ya que todo lo que va contra el principio de legalidad y la Constitución, no debe entenderse como “disciplina”, sino como vasallaje al marco jurídico y la demolición de las instituciones.

Por eso, el miembro de un partido político ha de estar claro de que la principal disciplina a la que debe ajustarse, es al respeto al marco constitucional, de esta suerte cuando reciba orientaciones que impliquen violar la ley, su deber es abstenerse de realizar semejantes disposiciones, pues de cumplirlas, sea porque recibe recompensas materiales, halagos y cargos públicos, quizá en el momento no pague las consecuencias de sus actos, más tarde o temprano rendirá cuentas y posiblemente sea juzgado por haber perpetrado diversos delitos contra la Constitución y de nada le servirá alegar que actuó bajo el influjo de la obediencia debida, tal como lo hicieron en la segunda guerra mundial los criminales de guerra nazi.

En suma, la disciplina correcta de todo ciudadano ha de ser aquella de no atentar contra la ley y el orden jurídico, y por último queda otro tipo de disciplina.

 

* Abogado y notario