Jorge Eduardo Arellano
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Antes de abordar el presente tema, es importante saber el significado del término antónimo, para entender por qué estos vocablos juegan importante rol en la boca de una gran mayoría de políticos, cuando se dirigen en sus discursos a las muchedumbres que les acompañan en sus campañas preelectorales o en cualquier discurso dirigido a su pueblo.

La palabra antónimo se origina del griego “anti”, que significa contra, y “nomos”, nombre; es decir, palabra o vocablo de significado opuesto o contrario. También se dice de las palabras que expresan ideas opuestas o contrarias; p. ej, virtud y vicio; claro y oscuro; antes y después.

Ya con el significado expresado, podemos hablar de algunos de estos vocablos porque unas veces se usan los que llevan un mensaje positivo, y en otra, los de sentido contrario. En otras palabras, en algunas ocasiones se utilizan los que el pueblo recibe con agrado, pero el tiempo se encarga, por la actitud de los políticos, de que el mismo pueblo interprete lo contrario.

Veamos cómo son utilizados los antónimos en el campo político latinoamericano, especialmente en Nicaragua.

En tiempos preelectorales la entrega del político es total a su campaña y promete lo indecible.

Después la entrega es sustituida por la intriga de los que le rodean. La confrontación desplaza al diálogo, la ofensa sustituye al respeto, la manipulación a la convicción, la adulación e hipocresía sustituyen al respeto y a la verdad.

El servilismo reemplaza al reconocimiento de los verdaderos valores de las personas. Una vez que alcanzan el poder, muchos políticos se enclaustran en la cobardía, apartando la valentía que mostraron durante su campaña preelectoral, cambian la fidelidad y lealtad por la traición.

Y los antónimos comienzan a jugar un papel cotidiano en sus reuniones, conferencias de prensa, discursos, etc. Es cuando para ellos y sus cúpulas tiene importancia el todo o mucho y al pueblo le corresponde poco o nada.

Ayer decían que aumentarían las fuentes de trabajo, hoy hablan de programa de retiro voluntario para los trabajadores, lo que equivale a despidos, desocupación con o sin indemnización.

Y así van los antónimos jugando su papel en este mundo, en todas partes, sobre todo en el campo de la política e instituciones gubernamentales.

Cuando surgen las protestas populares reclamando mejores salarios y profundas reformas a las leyes del país, algunos gobernantes hacen cambios superficiales que no benefician a las mayorías.

Expresan que el final de la pobreza está cerca, pero cada día está lejos para el pueblo alcanzar la riqueza, aunque sea en producción agrícola y ganadera.

Tanto los funcionarios de gobierno como los representantes de gobiernos extranjeros hablan de cambios rápidos en la infraestructura, salud, economía y educación de los países pobres y grandemente endeudados. Pero los cambios son lentos en todos los niveles de estos países.

En fin, sigue predominando lo negro sobre lo blanco, lo flaco sobre lo gordo, lo malo sobre lo bueno, lo inerte sobre lo dinámico o activo, la mentira sobre la verdad, la calumnia sobre la integridad de las personas, los hombres de circunstancias sobre los de principios; los delincuentes sobre los honrados, los haraganes y ociosos sobre los trabajadores, los inescrupulosos sobre los honestos, los criminales y asesinos sobre los respetuosos de la vida.

Los antónimos seguirán siendo de gran valor en todos los campos de la sociedad, pero he querido enfocar su papel exclusivamente en el terreno de la política.