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En estas y otras páginas de opinión se publican con frecuencia artículos sobre la fe cristiana. Algunos tienen el propósito de reiterar la fe y creencias en el Dios supremo, mientras que otros se esmeran en atacar estas creencias. Los artículos que publican los ateos (o “anti-ateos”) resultan curiosos porque, a pesar que no se ha podido demostrar la inexistencia de Dios, atacan con pasión y “datos científicos” la fe en el Ser Supremo. Muy a menudo, sin embargo, los argumentos resultan poco convincentes.

Haciendo alusión a lo anterior, quiero referirme a un artículo publicado por el Ing. Pedro Cuadra, el lunes 3 de junio, que pretende aportar argumentos a la idea de que el Dios en el que creen los cristianos es una fabricación humana que ha venido tejiéndose a lo largo de los siglos a partir de las creencias de las primeras civilizaciones.

El artículo enumera una serie de “sorprendentes coincidencias” que existen, supuestamente, entre Jesucristo y otros dioses. El Ing. Cuadra retoma el contenido del documental titulado Zeitgeist, según el cual las historias sobre Horus, un dios egipcio de 3,000 años antes de nuestra Era, coinciden en muchos aspectos con la historia de Jesucristo, destacando que Horus nació de una virgen un 25 de diciembre, mientras una estrella especial brillaba en Oriente. Dice, además, que el nacimiento de Horus estuvo acompañado de tres reyes, que fue bautizado, que fue maestro a los 12 años, que inició su Ministerio a los 30 años y que tuvo 12 discípulos.

No obstante, si investigamos un poco la mitología egipcia, nos daremos cuenta que no existen coincidencias entre las historias del dios Horus y la vida de Jesús.

Para empezar, la mitología egipcia no dice que Horus fue concebido por una virgen. Según la leyenda, la diosa Isis y el dios Osiris concibieron a Horus tras un acontecimiento propio de las mitologías antiguas. Narra la historia que Osiris fue asesinado y desmembrado por su hermano, el dios Seth, quien tiró los pedazos a las aguas del Nilo. Su esposa Isis rescató trece de los catorce miembros del cuerpo de Osiris, volvió a armar el cuerpo, repuso el miembro no encontrado (necesario para la procreación) con uno hecho de arcilla y, tras devolverlo parcialmente a la vida, concibió a Horus.

Asimismo, las leyendas egipcias no indican que Horus haya nacido el 25 de diciembre, como señala el Ing. Cuadra. De hecho, la Biblia tampoco revela la fecha del nacimiento de Jesús. Como saben los cristianos (al menos los bien informados), fue la Iglesia católica quien en el siglo IV estableció el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús, a fin de aprovechar una fiesta pagana que se celebraba en esos días.

En cuanto al nacimiento de Horus, los académicos dicen que es un sinsentido hablar de fechas pues estas leyendas transcurren en tiempo mitológico, no histórico. Aun así, las historias sobre este dios de ninguna manera indican que haya nacido el “25 de diciembre” ya que el calendario egipcio era diferente al latino.

En cuanto a las otras supuestas coincidencias, también hay poca sustancia. La mitología egipcia cuenta que el único testigo durante el nacimiento de Horus fue una serpiente mensajera, no tres reyes. Cabe recordar que la Biblia no habla de tres reyes magos, sino de un indeterminado número de hombres sabios. Horus tampoco tuvo los 12 discípulos mencionados. Las historias narran que este dios faraón tenía por un lado 4 seguidores que eran semidioses y, por otro, 16 herreros seguidores.

En conclusión, no existen coincidencias entre este dios mitológico y la historia de Jesucristo e invito a los lectores que se hayan entusiasmado con estas supuestas coincidencias a investigar a los otros dioses mencionados y que constaten si hay verdaderas similitudes con la vida de Jesús. Por mi parte, no veo que existan tales coincidencias.

 

* Comunicadora