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Dentro de los procedimientos empleados en nuestro idioma para la formación de palabras, la creación morfológica por derivación es uno de los más fecundos. Un recurso en donde el hablante nicaragüense encuentra posibilidades infinitas, creando o recreando términos para expresar distintas relaciones: lugar, tiempo, cantidad, etc. Veamos una muestra.

Los sufijos de lugar son frecuentes como –encia (naciencia, ‘criadero de animales’): “En el zaguán encontré una naciencia de culebras”; -embre (curtiembre, ‘tenería’): “Seguían recibiendo pieles y realizando labores de curtiembre”. (END/19/06/07); - eño (afuereño, ‘forastero’): Los campesinos comparten con el “afuereño” todos los conocimientos ancestrales. (Revista Envío Digital, Número Especial 32, 2013) –ero (cagadero, lugar donde se expelen los excrementos): alrededor de la laguna de Xiloá, a menos de 30 metros del cuerpo de agua, la Alcaldía de Mateare permitió que más de cien familias construyeran mamarrachos con un cagadero al lado” (LP 06/03/2011, comentario digital).

De cantidad son comunes, como –al (polvazal, ‘cantidad de polvo’): “Cuatro alunadas tuvo la perra y a la quinta los tuvo en un polvazal”. (Fulvio Espinosa, LP/18/09/07); -on (humazón, ‘abundancia de humo’): “¡Cocinar con gas ha sido un adelanto porque con el fuego, mire: ¡Aquella sopladera, aquella humazón...!” (Revista Enlace); -oso (chingastoso, ‘con mucho residuo o sedimento’): “No me quise tomar la bebida chingastosa”.

Los sufijos que se refieren al tiempo son, entre otros, –ado (dilatado, ‘que se ha retrasado’): “Los alumnos estaban inquietos en el aula, porque el profesor se dilató en llegar”; -ear (tempranear, ‘madrugar’): “Llegó tarde a su trabajo, porque no quiso tempranear”.

De movimiento, encontramos ejemplos en -ear: (corretear, ‘dirigirse a un lado y a otro’): “Lo anduve correteando todo el día y no pude dar con él”; -in (vueltín, ‘recorrido rápido o paseo corto’): “Como somos bien curiosos, nos fuimos a dar un vueltín al lugar”. (LP/29/06/07).

Los sufijos referidos al carácter, hábitos o conducta son abundantes, como –oso (contumerioso, ‘mimado, especialmente en las comidas’): “Es tan contumerioso que no come si no le dan la comida en la boca”; -iento (tiriciento, ‘malhumorado’): “Casi no le hablo, porque es muy tiricienta”; -ado (empurrado, ‘con enojo visible en el rostro’): “El jefe amaneció empurrado”; -ista (pajista, ‘holgazán’): “Estos pajistas no hacen caminar el trabajo”; -ina (relojina, ‘desorden o alboroto’): “Los alumnos armaron una relojina en el aula”; -ada (leperada, ‘acción propia de un ladrón’): “…multas de ese tipo son verdaderas leperadas” (END/23/05/06); -ido (atenido, ‘aprovechado’): “Es un atenido de marca mayor”.

La condición o estado se expresa en –iento (lombriciento, ‘niño infestado de lombrices intestinales’): “Todos ellos son niños de tierra adentro, lombricientos y sin atención médica”.

Los sufijos que indican complexión son frecuentes en –on (toloncón, ‘persona alta y corpulenta’): “Se le enfrentó con un garrote, pero no pudo con el toloncón”; -udo (toletudo, ‘de brazos musculosos’): “El tipo era corpulento y toletudo”.

La acción repetida se expresa comúnmente en –era (balacera, ‘tiroteo’): “Balacera en cantina deja dos heridos” (END/24/06/07); -azon (gritazón, ‘gritos continuos’): “Toda la tarde pasó en una sola gritazón”.

La condición atmosférica se expresa en –on (tronazón, ‘trueno’): “Asustada por la tronazón, no paraba de rezar”; -era (tronadera, ‘trueno’): “La tronadera nos anunció una lluvia que nunca cayó”; -ería (rayería, ‘rayos’): “Cuentan los testigos que mientras caía la lluvia, se desató una rayería” (END/09/07/07).

El desorden lo encontramos en palabras que terminan en el sufijo –ajo (desparpajo, ‘desorden’): “A la hora de la repartidera, se armó tremendo desparpajo”. Y algunos defectos físicos, como –eco (vireco, ‘torcido de los ojos o del cuello’): “Los antisociales lo atacaron dejándole el esqueleto vireco y golpes en varias partes” (END/02/04/2000); -on (chibolón, ‘de ojos grandes y saltones’): “... veo llegar a un muchacho grande, recio, alto, ojos de chibolón, pelo crespo corto... (Omar Cabezas, “La montaña es algo más que una inmensa estepa verde”).

Uno de los vocablos más recientemente formados por sufijación es “tubería” (derivado de tubo) en la frase adverbial “en tubería” para significar que el proceso de una acción, un trámite o una gestión está interrumpido temporalmente por una u otra causa. Veamos el siguiente texto: “Oposición logra paralizar Asamblea como protesta y se quedan en tubería reformas 2008” (END/16/12/08).

Toda palabra y toda expresión tiene, según sus usos dentro de un grupo social, un interés histórico y humano, y tiene también su propia dignidad y su propio criterio de validez. La labor del filólogo no es enseñar de acuerdo con determinada norma, sino comprender e interpretar según el uso de la colectividad.

 

* Escritor y lingüista