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Siguiendo la estela de comentarios abierta por el libro de Rafael Casanova, Bordes Ocultos, es el momento de resaltar que la erradicación del régimen somocista fue obra de la insurrección popular y del paro nacional dirigido por los empresarios. Lo explicaría, poco después, Humberto Ortega en entrevista con Marta Harnecker en la revista Bohemia Libre. Esa composición dual, de movimiento de masas y Unidad Nacional de la oligarquía antisomocista y capas medias, motivó la solidaridad internacional de pueblos y gobiernos.

El mes de junio de 1979, mientras se sucedían las noticias de empecinamiento represor de la Guardia Nacional, la OEA buscaba una salida con el Frente Amplio Opositor (FAO). El Pacto Andino enviaba una misión negociadora incluyendo al Movimiento Pueblo Unido, del Frente Patriótico Nacional bajo el Grupo Doce, aliados de la oligarquía antisomocista. El senador Edward Kennedy escribía esos días: “El presidente Somoza trata de hacernos creer que hemos de optar entre él y el comunismo. Pero nada tan lejos de la verdad. Con excepción de sus allegados y la GN, en Nicaragua todos quieren que salga ahora...”

Los partidos del FAO, que venían de la UDEL de Pedro Joaquín Chamorro, los dirigía la oligarquía antisomocista; los mismos que, después como Unidad Nacional, conformaron el Gobierno de Reconstrucción. El Grupo Doce estaba compuesto por clérigos, cursillistas de cristiandad y algunos intelectuales que, por sus carencias político-ideológicas, nunca superaron el populismo socialcristiano. Pasando por diferentes fases, esa formación de Unidad Nacional y elementos del Grupo Doce gobernaría de 1979 hasta 1996.

Los escasos militantes del Frente Sandinista aparecían en segundo lugar ante las noticias de castigo de la población inerme y el protagonismo heroico de los “muchachos”. No era visible la dirección de los frentes insurreccionales por unos pocos del FS. El Frente Sur aparecía dirigido por Edén Pastora, subrayando sus relaciones con un negociante tico del mercado de mayoreo de granos, con Pepe Figueres y su partido Liberación Nacional, una empresa de pesca del tiburón en Barra Colorado y su condición de expulsado del Frente una década atrás.

Al mismo tiempo que el FS emitía un ultimátum a Somoza el 15 de junio, noticias como el ametrallamiento de un avión de la Fuerza Aérea Colombiana en el aterrizaje en Managua, con un tripulante herido, se atribuyeron a quienes solo de modo genérico se les llamaba “sandinistas”. Porque el mismo FS no se atribuía estas acciones.

Después del reconocimiento de la Junta de Gobierno en el exilio por la OEA, el de “fuerza beligerante” por el Pacto Andino, se dio a unos cientos de combatientes en su mayoría vinculados a la oligarquía antisomocista y sus partidos. El poder de las cuatro docenas de militantes del FS no se obtuvo hasta el vacío dejado por la desintegración de la Guardia Nacional del 17 al 19 de julio, no previsto en las fórmulas de traspaso pactado por la oligarquía antisomocista. Así fue cómo se convirtió en directorio del Estado la Dirección Nacional Conjunta del FS, impulsada meses atrás y asesorada estratégicamente por partidos del Campo Socialista. Solo a partir de entonces apareció el primer partido de cuadros del FS, que duró hasta el primer congreso fundacional de un partido electoral de masas en 1992.

En aquel contexto hubo combatientes internacionalistas como la brigada panameña Victoriano Lorenzo, dirigida por Hugo Spadafora; o los colombianos que, con independencia del extremismo de las Brigadas Simón Bolívar, cayeron por la democracia: Pedro Ochoa “Biófilo”, Mario Cruz “Pijao” y Max Senguí “Roberto”. Pero también hubo artistas solidarios con la insurrección popular, como los que diseñaron carteles para la causa del Comité de Solidaridad con Nicaragua COSOCAN, uno del pintor Antoni Tapies y otro de Joan Miró con el “Visca Nicaragua Lliure” (Viva Nicaragua Libre). El COSOCAN, junto con otros comités europeos y americanos, reunieron muchas vidas y tanto esfuerzo que no deben quedar ocultos por un enfoque militarista y unilateral de la lucha por la democracia y la reconstrucción de Nicaragua.

 

* Investigador y docente