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En el Caribe, los chinos amplían el aeropuerto en la isla de San Vicente y construyeron en Dominica y Costa Rica, un nuevo estadio nacional con fondos y trabajadores chinos, tras cambiar su voto y romper relaciones con Taiwán. La tercera frontera de EE.UU. ha percibido más de US$6,300 millones de dólares, producto de la interesada generosidad de Pekín, mientras Washington vuelve a recortar su ayuda al Caribe y Centroamérica.

Con préstamos de China a largo plazo, se construyen carreteras, ferrocarriles, hospitales y plantas eléctricas en las Bahamas (a solo una hora de avión de Miami), en Jamaica, Trinidad y Tobago. Pekín no tiene intención de obtener bases militares en el Mediterráneo de Estados Unidos; son otros tiempos y otro contexto.

China, produciendo el 23% de lo que consume, necesita del petróleo del golfo Pérsico, Angola, Venezuela y Sudán, la materia prima de Brasil, los minerales africanos y la soya argentina. Xi Jinping prometió a la clase media urbana, protección social, sanidad y vivienda digna. Trabaja en el sueño chino, que incluye el de un gran Ejército a concretarse antes de mitad de Siglo. Los dirigentes no quieren exportar su ideología ni su forma de gobierno, pero tampoco están conformes con el actual status quo.

China pretende lograr la hegemonía en la región Asia-Pacífico, frenando la de EE.UU. Su geografía terrestre y marítima le permite proyectar su influencia desde Asia Central al extremo Oriente ruso, y desde el Mar del Sur de la China al Océano Índico, lo cual es un verdadero suplicio para EE.UU.

Alain Frachon y Daniel Vernet, lo explican en su libro La Chine contre L’Amerique. Le duel du siècle: Sin utilizar la fuerza, construyendo un escudo marítimo a lo largo de sus 2,000 kilómetros de costas, rearmando su Armada, evitando pasos en falso que transforman las amenazas exteriores en desórdenes internos. Según informe de la agencia oficial Xinhua, el Ejército Popular de Liberación (EPL), pronto ejecutará maniobras militares en las que ensayará “nuevos tipos de fuerzas de combate, incluyendo unidades que utilizan tecnología digital”.

El Estado Mayor anunció que el ejercicio tendrá lugar en la base de Zhurihe, (mayor campo de entrenamiento militar situado en la región autónoma de Mongolia Interior). Su objetivo es adaptarse a la guerra con tecnologías de la información, siendo la primera vez que maniobras del EPL, se enfocan en fuerzas de combate con unidades digitales de operaciones especiales, aviación militar y de respuesta electrónica. En un informe al Congreso, el Pentágono manifestó preocupación por incursiones informáticas provenientes del país asiático, acusando a Pekín de utilizar el ciberespionaje para modernizar su ejército.

Los militares de ambos países estrechan lazos, el acercamiento está orientado a reducir los riesgos de un posible conflicto entre las dos potencias nucleares, incrementar el conocimiento mutuo y colaborar en temas no controvertidos como la prevención de desastres y el control de enfermedades.

La desconfianza es mutua y permanece en temas como el ciberespionaje, la posibilidad de una carrera armamentista espacial, el apoyo de EE.UU. a Taiwán y el recelo chino a la estrategia de Obama de bascular la atención hacia Asia e incrementar la presencia militar en el Pacífico.

Un determinante enfrentamiento del Siglo XXI se libra ya en Asia-Pacífico, el nuevo centro gravitacional del mundo. Un desafío al que no debemos ser indiferentes. Sun Tzu decía: “El arte de la guerra, es someter al enemigo sin combate”. Al parecer, China se prepara para las guerras del futuro.

 

* Diplomático, jurista y politólogo