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“Primun no nocere: Lo primero es no hacer daño”.

Iniciamos la presente reflexión con el Principio médico que guía nuestro actuar en la práctica diaria en la búsqueda de Salud para más y mejor vida. Con beneplácito y optimismo nos enteramos de la excelente noticia hecha por el presidente norteamericano que invertirán millones de dólares para el estudio de enfermedades que diezman a la población tan severamente como antes lo hiciera la Viruela y las Pestes.

Lo anuncia el mismo personaje que provocó iguales sentimientos de esperanza al mundo entero tras su nombramiento como primer ciudadano de la nación con más poder destructivo, pero también constructivo del mundo, hace poco más de cuatro años. Esperanzas por provenir de una raza marginada por siglos, por ser joven, por sus promesas de un mundo más justo, además de poseer una excelente formación académica en una de las universidades más famosas del mundo: Harvard.

El tiempo se encargó de indicarnos lo equivocados que estábamos. Resultó tan fraudulento como cualquier Reagan o como cualquier Bush. Un verdadero lobo con piel de oveja, o mejor, un blanco disfrazado de negro.

Las noticias recientes anuncian a grandes titulares, como escondiendo el crimen de promover la guerra hacia Corea del Norte, sobre millonarias inversiones que destinarán para el estudio de procesos neurodegenerativos como Parkinson, epilepsia, esclerosis y Alzheimer. El llamado Proyecto Brain (Cerebro, en inglés), que pretende aplicar las nuevas tecnologías para producir imágenes y conocer la complejidad de circuitos neuronales que llevaran a explorar el almacenamiento, procesamiento y recuperación de información del ser humano, buscando además conocer la relación o vínculo entre todo esto y el comportamiento humano.

¿Ciencia ficción? No. Realidad. Se renuevan las esperanzas para millones de familias que tienen en su seno un pariente afectado por cualquiera de estas patologías. La calidad de vida podría ser para ellos un regalo por el cual darían infinitas y eternas gratitudes.

Sin embargo, luego del primer mandato del presidente en mención, los resultados han sido: guerras y saqueos de riquezas en países como Irak, Libia, Siria; amenazas de desestabilización para posterior hurto de riquezas petroleras y gasíferas en Venezuela; eternización del embargo inhumano a Cuba; chantajes políticos y financieros a países; promoción de golpes de Estado en países como Paraguay, Honduras, Venezuela, etc., etc.

¿Podríamos esperar algo bueno de la reciente noticia de apoyo a investigaciones en neurociencias? Es posible que sí, para las grandes multinacionales de la industria farmacéutica y de la investigación con fines lucrativos. Incrementarían sus exorbitantes ganancias obscenas. Para la industria de la guerra también, al tener luz verde para penetrar en lo profundo del cerebro humano y saber lo que piensan y quieren los individuos y de esa manera controlar a su antojo a la especie humana.

A principios de los sesentas del siglo pasado se hizo alusión de estudios militares estratégicos para el control del comportamiento y la conducta humana, con el objetivo de manipular los actos de las personas. Un caso notorio fue el del asesinato de J.F. Kennedy, a quien L.H. Oswald disparó, bajo supuesta influencia psicológica de terceras personas, mediante una especie de Reflejos Condicionados. Quizás el ejemplo del reflejo de Pavlov nos haga más fácil entenderlo. De igual forma existe información del Proyecto del Soldado Perfecto: Un criminal carente de sensibilidad humana y cuasi invencible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) debería exigir criterios bioéticos para aprobar los estudios que se propone el Gobierno estadounidense, tratándose de temas que tienen que ver con la vida humana, aunque es sabido de la cantidad de sesgos y manipulaciones que se dan en dicha organización, producto de intereses económicos de los países poderosos.

¿Podríamos confiar en dicho control y regulación después de conocer el fraude cometido por los genios consultores y la misma OMS en relación con la verdadera emergencia de la pandemia del H1N1 que lo que provocó fue una alarma mundial ficticia para favorecer al laboratorio productor del fármaco vendido y utilizado en “los países afectados” (y propiedad de un exsecretario de defensa norteamericano)? ¿Podríamos creer en la reciente aparición de otro virus de gripe aviar en la región donde se escenifica una posible conflagración de características mundiales por la radiactividad que pueda generar? Preguntas difíciles de contestar.

En el anuncio del proyecto Brain el señor presidente mencionó que “por cada dólar gastado en el proyecto de secuenciación del genoma humano (otro anterior) nosotros hemos obtenido un rendimiento de 140 dólares, por tanto vale la pena la inversión actual”. Maquiavélica justificación. In god we trust.

* Médico

eddyzepeda07@yahoo.com.mx