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Querido Porfirio: Acabo de ver y escuchar la farsa y la hipocresía más dolorosa de mi vida. Jamás pensé que los que dirigen este gobierno se atreviesen a llevar a cabo esa “grandiosa concentración”, dándonos a creer con su “cristianismo, socialista y solidario”, que aman a los adultos mayores. Falso, hipocresía. Los golpes, encapuchados, policías irresponsables, y si falta algo, la oscuridad de la noche.

Duele tanta mentira, hipocresía, en las palabras de un pseudo-cura y demás acompañantes de la tarima. ¿Por qué endiosar a los señores Ortega–Murillo? ¿Acaso los años que vienen luchando, los golpes, los ancianos de la UNAM, las palabras pronunciadas en los medios (“no hay dinero en el INSS para el reclamo de la UNAM”) era solo un engaño e irrespeto a los adultos mayores?

Sentí rabia, vergüenza profunda, lástima, porque no solo han ofendido con ese espectáculo doloroso a lo que queda de dignidad y respeto, a la hombría de bien, en esta sufrida Nicaragua. Porfirio, yo tengo 78 años, he seguido muy de cerca todos los movimientos y huelgas que han llevado a cabo. Han dado a Nicaragua un ejemplo de coraje, dignidad y valentía; gracias por el ejemplo, por revivir a Sandino, por darnos ese corazón de lucha.

Todavía creo en Nicaragua, a pesar de la farsa de un Gobierno que perdió la vergüenza convocando a esa manifestación. Lástima de los asistentes, se lo merecen.

Qué noble ejemplo tu postura y de la señora que te acompañaba; una inyección de patriotismo nos dieron, sin caer en las falsas y serviles palabras de los que presidían la tribuna. Había que endiosar a sus jefes del Gobierno, esos “salvadores cristianos” de los pobres adultos mayores. Todavía quedan hombres y mujeres con coraje y profundo respeto, como lo han demostrado Porfirio y la señora que lo acompañaba.

Nos transmitieron, no solo con su discurso, sin caer en el servilismo, sin decir absolutamente los nombres que transmitían con “gloria y endiosamiento” los otros de la tarima; sino con la postura de aquellas personas que respiran sencillez, profundo amor en la lucha, que nos devuelven la fe en la raza nicaragüense.

Mentiras por doquier. Ese canal televisivo que pregona “nicaragüense por gracia de Dios”, inventa palabras y frases que jamás pronunció Porfirio en su discurso. Juego y más juego, sin respeto a esos valores que poseemos todavía ciertos nicaragüenses. Sí, somos hijos de Dios y hermanos de Cristo; ello obliga, compromete.

Gracias Porfirio y Señora, gracias por la lección que tú y los adultos nos han dado. Todavía creo en Nicaragua, todavía creo en el ejemplo y la lucha que Ustedes han hecho y tu valor de decirlo a los manifestantes: “La lucha nuestra ha sido por Ustedes”.

Por lo demás, ¿qué se puede pensar de los manifestantes? Quieren demostrar que han aprendido bien la lección, el culto a los Ortega–Murillo. Triste espectáculo.

Gracias Porfirio. A todas y todos de la UNAM, un fuerte abrazo.

 

Bluefields, 26 de Junio 2013