Jorge Eduardo Arellano
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La derecha nicaragüense no muestra ningún programa que responda como oposición y, es obvio, el aspecto tradicional ha sido con lo cual han sabido conjurar sus mismas triquiñuelas de antaño; ellos, los de la derecha, se han llamados de cualquier forma o manera: desnudos, peludos, timbucos, calandracas, liberales, conservadores, democráticos, bendecidos, etc. Todo con el objetivo de justificar que son espacio y relevancia, sin embargo, sus discursos son reiteradamente frases decimonónicas que no atraen a nadie.

Eso sí, los políticos de la derecha utilizan estrategias atemorizantes que ponen en evidencia su falta de claridad, independencia e inteligencia para enfrentar lo que hace su rival, en este caso, el caudal de oportunidades que el gobierno ha puesto de manifiesto es un claro reflejo de las promesas que se han venido cumpliendo a pesar de no ser reconocidas, precisamente, porque la derecha no oferta más que un discurso mediático que se repite desde el más grande hasta el más chico.

Los políticos de la derecha jamás han protegido la inteligencia del pueblo; no existe más dolor para la oposición derechista que los campesinos y trabajadores conozcan de la alfabetización, simple y sencillamente porque esta masa social aprende a conocer sus derechos y exige que se les reconozca todo lo que va en defensa de los intereses integrales de la familia nicaragüense.

Los políticos de la derecha exterminaron a la banca nacional para convertir el crédito agrícola en una verdadera estafa con los interese leoninos impuestos a los campesinos, sí, estimado lector, la derecha camina y corroe todo aquello que huela a libertad y justicia porque no está preparada para compartir la riqueza de la nación. Los políticos de la derecha hoy se sienten lastimados porque no participan de los megasalarios.

La derecha no quiere aprender y así seguirá, pues su norte no tiene equivalencia social y económica, recordemos que hicieron desaparecer el ferrocarril, centenares de empresas, vendieron la línea aérea nacional, regalaron o privatizaron casi todo el Estado, facilitaron un comercio que lesiona los intereses de los mas desposeídos y están a la orden de la palabra autoritaria de quienes consideran que el mundo sólo hay que verlo hacia el norte del Río Bravo.


*Docente UNI