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Este texto debiera ser una carta dirigida al púgil Ricardo Mayorga, pero si fuera así sería privada y nadie se enteraría de lo que a mi parecer le conviene al boxeador Ricardo Mayorga, excampeón mundial de peso welter, en los sucesivos años de su vida-.

Yo soy un neófito en boxeo, pero sin rubor ni pena comienzo por escribir que el estilo de boxear del Matador no tiene ni tendrá la maestría propia de un profesional, sino que su estilo es sin técnica. Nada ni nadie puede detener el tiempo en la vida de las personas, y es sabio y oportuno saber retirarse a tiempo. En el caso de los boxeadores, si se creen capaces de boxear con la misma destreza después de los 40, dan lástima. Es triste ver que caen mortalmente derrotados, como Alejandro Lavorante o Beny Kid Paret.

Muchos boxeadores pasan más allá de los 40 en los tinglados. Archie Moore –tremendo campeón semipesado– se retiró hasta sus 49 años; Jersey Joe Walcott -otro héroe- se retiró también casi a los 50; después del famoso nocaut que le propinó Rocky Marciano. Pero ambos, Moore y Walcott, eran demasiado buenos. Moore finalizó su vida haciendo cine en Hollywood -actuó en 4 films-; el más famoso fue su personaje en Huckleberry Fynn -Jim, amigo y compinche de “Huck- el niño que vaga por bosques y ríos.

Son pocos los boxeadores que se resignan a entender su fin. Normalmente quienes han llegado a la fama o al poder se creen eternos o infalibles, y en la vida nada es para siempre, todo es pasajero, evanescente. Esos legendarios boxeadores -Moore y Walcott- estuvieron en los cuadriláteros 20 ó más años. Sus glorias –como todas las glorias- pasaron.

Mayorga incursionó en ese rudo y sórdido deporte de boxeo y patadas en Artes Marciales, sin experiencia, y tras una serie de derrotas en el boxeo. Siento que su caso fue parecido al de Eddy Gazo, cuando este derrotó a Castellini y no pudo sostenerse como un campeón duradero. Pero Gazo no continuó y se retiró a tiempo.

Yo supongo que si Mayorga continúa en el deporte es por necesidades económicas y es lamentable que si en algún tiempo de su carrera pudo acumular dinero, no haya sabido conservarlo. Bien me lo decía un consejero: lo que hagas en el presente, bueno o malo, te lo premia o demanda el porvenir. Cuán oportuno sería que Ricardo encontrara una actividad conexa con el boxeo que le ayude a sobrevivir, como muchos exprofesionales que cesan su vida deportiva, pero que continúan trabajando como reporteros, comentaristas o entrenadores.

Mayorga llegó a su última batalla con un reciente historial de derrotas que contribuyó a que el público sienta que el fin de su carrera ha llegado; y con un corte de cabello que resaltaba las siglas de un partido político; pues con ello se ubicó en la órbita de ese partido. Bueno, en eso, él tiene derecho al error.

Es lamentable que Mayorga sea un alfil de intereses económicos que circundan este deporte de Artes Marciales. Históricamente el boxeo ha sido un deporte colmado de corrupción y vi en TV -estupefacto- cómo ese ambiente está penetrando en Nicaragua. Nada mejor para entender que la gloria pasa como en el film “El Reposo de Un Guerrero”, con Anthony Quinn.

Vela, Ricardo, para que tu porvenir y gesto sean más fructuosos al pueblo -a vos-, y para que no llorés más.

* Abogado

3722@yahoo.com