Bayardo Altamirano
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Perdónenme que me meta en campos vedados, pero alguien tiene que informar de esto. Un grupo de científicos noruegos ha descubierto una red de células en el cerebro humano que añade coordenadas cartográficas a nuestros movimientos. Nuestra posición en el espacio está representada por un mapa en el hipocampo, relacionado con áreas de la corteza cerebral y se asocia a la memoria episódica y espacial. Se encuentra involucrado con la navegación espacial.

En 2005 estas células de lugar fueron descubiertas en ratas por los noruegos. Sugirieron que las ratas podrían crear redes virtuales en el cerebro que les ayudaban a orientarse a la vez que les facilitaban recordar ubicaciones nuevas en áreas desconocidas. En 2010 científicos del proyecto europeo Spa, descubrieron que los seres humanos utilizamos un sistema de mapa neurológico.

Se realizaron experimentos en voluntarios humanos en que científicos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, descubrieron que una región del cerebro, el área entorrinal, contiene un sistema de coordenadas cartográficas que representa en el cerebro el entorno de una persona. Los resultados fueron publicados en Nature. Muestran cómo esta red del cerebro tiene una simetría de triángulos equiláteros.

Cuando una persona se mueve de su posición inicial, el movimiento se traza en el cerebro. Los científicos detectaron dichas trazas porque las células nerviosas que forman parte del entramado cartográfico se activan emitiendo señales detectables a través de resonancia magnética. De esta manera, los cerebros de los voluntarios se escanearon a medida que avanzaban en un entorno en tres dimensiones, mostrado a través de un casco de realidad virtual. El escáner cerebral era capaz de recoger, en el área entorrinal, la firma neurológica. La que se podía extrapolar a partir de los trabajos en cerebros de ratones, lo que indica que los seres humanos se orientan de manera similar a los roedores.

En el Instituto de Neurociencia Cognitiva, añaden que las partes del cerebro que muestran los signos de cuadrícula (hipocampo y áreas del cerebro asociadas) son bien conocidas por los científicos por estar involucradas en la memoria autobiográfica. Esto podría significar que las células de la red cartográfica también podrían estar involucradas en ayudarnos a recordar, por lo que no solo intervienen en la orientación espacial. Nos ayuda a entender cómo conseguimos orientarnos y podría aplicarse en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Técnicas para obtener imágenes del cerebro humano, como la resonancia magnética, no tienen la precisión requerida para este tipo de estudio. Se requiere la implantación de paneles de electrodos que pueden recabar la información de las neuronas que están realizando el trabajo en el momento preciso. De esta manera, los investigadores han averiguado que cuando la rata está decidiendo el camino para volver a casa, las neuronas de lugar del hipocampo se disparan en una secuencia que representa los puntos sucesivos de la trayectoria que posteriormente seguirá. No hablamos de una trayectoria recordada, es un mapa de ruta real, similar a un GPS.

En la Universidad de Boston, han demostrado que las células de lugar no solo responden a la posición en el espacio, sino también en otras situaciones. De modo que el hipocampo puede ofrecer un juego de neuronas de uso general, capaces de responder de distintas formas a diferentes situaciones. Muestran que estas células se activan en secuencias, lo que puede reflejar una especie de proceso de resolución de problemas y también un proceso de memoria, en el que pueden basarse otras habilidades cognitivas además de la navegación espacial. Hay trabajos que involucran al hipocampo humano en el lenguaje.

¡Qué maravilla¡ vivimos para aprender.

* Docente.