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Los medios de comunicación, a partir de sus piezas comunicacionales que representan fenómenos de carácter político, social, económico, cultural, religioso, deportivo; están aportando una nueva forma de entender, analizar y mirar de otra manera dichos acontecimientos, utilizando un tipo de lenguaje que, más que sintáctico, es de carácter simbólico. Es así que los lenguajes producidos desde los medios son vehículos de expresión, comunicación y racionalización.

Es a partir de lo que desde los medios se produce, y los lenguajes utilizados, que se inicia en las personas el desarrollo de lo que se llama la inteligencia humana, que tiene que ver con la capacidad cualitativa y cuantitativa para generar, analizar, procesar y producir conocimiento.

¿A quién le corresponde ir incorporando en los procesos de enseñanza–aprendizaje estos nuevos lenguajes generados desde los medios? A la educación formal, a la no formal o a ambas. Los seres humanos nos comunicamos cada vez más con sistemas que no solo han descentralizado la palabra, si no que se está utilizando con mayor frecuencia lo simbólico, lo icónico, lo gráfico, la imagen en lo virtual.

Desde esta perspectiva hay una necesidad de incorporar las lecturas de estos nuevos lenguajes, basados cada día en menos palabras; tenemos que ir proporcionándole a los estudiantes, además de la sintaxis gramatical basada en palabras, la enseñanza de la sintaxis visual, basada en lo iconográfico, que es lo dominante hoy en el mundo de la comunicación.

Según Manuel Pérez Tornero, “se ha demostrado que cualquier niño y cualquier adulto de hoy en día en casi todo el planeta es asediado diariamente por infinidad de situaciones de comunicación en que el lenguaje dominante no es el escrito y ni siquiera el verbal. Consume casi tres o cuatro horas de televisión al día que combina con una atención casi neurótica por la música moderna, asume cientos de miles de imágenes publicitarias…”

En ese sentido, si el lenguaje dominante hoy es el de la imagen, entonces empecemos a aprender cómo se comprenden los discursos visuales en los nuevos lenguajes iconográficos basados en líneas, trazos, dibujos, símbolos, signos, colores. ¿Estamos en capacidad de hacerlo?

Cada día nos alejamos más de los espacios comunicativos propios de la conversación o el encuentro verbal, y nos acercamos más al encuentro o a dialogar más, utilizando como instrumentos los lenguajes que nos proporcionan las tecnologías.

Los nuevos lenguajes generados desde los medios nos provocan tener clara la racionalidad del sentido a partir de situaciones determinadas, de fenómenos reales en una situación de comunicación dada. Para interpretar esos acontecimientos se necesita el concurso y la complementariedad de diferentes tipos de lenguajes: verbales, corporales, icónicos, gráficos, visuales, simbólicos. Por tal razón es necesario enseñar e incorporar estos sistemas holísticos, híbridos, que van a determinar con mayor precisión la comprensión y el significado del discurso visual.

Frente a estas situaciones de complejidad que están generando los medios a partir de sus producciones comunicacionales, es de suma necesidad ir desarrollando en los estudiantes nuevas maneras de ver, de preguntar y de producir; solo así se pueden entender los nuevos lenguajes a que diariamente está expuesta la persona.

Para darle respuesta a estas exigencias de la enseñanza de los nuevos lenguajes, hay que iniciar desde los centros de enseñanza; es lo que se denomina alfabetización mediática. Sin embargo, habrá que tomar en consideración cuánta capacidad tiene la educación formal para iniciar este proceso, desde los recursos técnicos hasta los facilitadores, que serán los responsables de acompañarlo en las nuevas formas no solo de entender sino de producir estos nuevos lenguajes.

El conocimiento y la importancia de lo mediático lleva al estudiante y a las personas que incursionan en este campo, a irse creando una conciencia plena de lo significativo de estar a tono con las exigencias del mundo de la tecnología. Pero hay otro elemento que a considerar: estos nuevos lenguajes a quien van a beneficiar, en primer lugar, es a los futuros profesionales, que son los que van a adquirir una conciencia mediática.

Según Tapio Varis, esto “ayudaría a conseguir dos objetivos claves: conocer la importancia e influencia del sistema de medios en nuestra vida cotidiana y desarrollar las competencias necesarias para usar las nuevas tecnologías comunicativas atendiendo a fines y valores propiamente humanos”. Es de esta manera que el proceso de enseñanza–aprendizaje será, en esencia, un modo en que las competencias, libertades y responsabilidades se equilibrarían, para responder a las exigencias de los nuevos escenarios comunicativos.

El reto está planteado, y tenemos que hacerlo queramos o no.

* Consultor y catedrático universitario