Bayardo Altamirano
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Hubo una época en que alcanzar el grado académico de bachiller era honra y prez del ciudadano. El título tenía tanto prestigio que para quedar bien con uno, el lustrador le decía: Bachiller le lustro los zapatos. Las novias en los pueblos proclamaban a todos los vientos ser pretendidas por doctores en potencia. Pero todo tiempo pasado fue mejor.

Al margen de autoridades sin autoridad, partidos políticos si todavía queda más de uno y de religiones que cada vez son más, hemos hecho una indagación subrepticia y burda del estado del nivel secundario de educación. No pretendemos criticar, sino informar y pedir que se aplique medicina preventiva de extrema urgencia.

De los jóvenes que cursan el bachillerato, 64 por ciento se ubica en nivel insuficiente en matemáticas, es decir, apenas saben resolver problemas que implican una sola dificultad, variable o incógnita, mientras que en habilidades lectoras, 50 por ciento de alumnos se encuentran en el punto más bajo del aprendizaje. Leen como loros. No comprenden lo que leen.

El corte de los cinco años de esta prueba que no volveremos a aplicar, evidenció un estancamiento. Un docente del que no voy a decir su nombre apegándome al secreto periodístico, poseía datos del año de gracia 2008. En dicho año, 48 por ciento de los alumnos se encontraba en los últimos niveles de desempeño y en 2013 la cifra es de 50 por ciento en el área de lectura de comprensión.

De acuerdo con los resultados de esta sui géneris evaluación de logros educativos, aplicada a mil alumnos que cursan su último año de bachillerato, solo 16 por ciento logró el nivel de excelente en comunicación y respecto de las habilidades matemáticas es de 6 por ciento.

En esa misma área, el número de jóvenes con conocimiento insuficiente bajó de 84 en 2008 a 64 por ciento este año. Sin embargo, aquellos que lograron resolver problemas matemáticos que tan solo implican dos incógnitas pasaron de 38 a 35 por ciento en los últimos cinco años.

Aquellos que solo pueden identificar en un texto hechos y conceptos que son muy evidentes para cualquier lector y se pueden encontrar en cualquier parte del texto, solo disminuyeron en 2 por ciento, al pasar de 35 por ciento en 2008 del total de alumnos evaluados, a 33 en 2013.

Por estrato económico, destaca que los jóvenes más pobres avanzaron en habilidades lectoras, al pasar aquellos con mejores niveles de logro del 26 al 30 por ciento en el periodo 2008-2013. En contraste, los alumnos con mejores condiciones socioeconómicas retrocedieron 2 puntos porcentuales, pues en el primer año del examen representaron 56 por ciento de quienes se ubicaron en los niveles bueno y excelente, pero en 2013 alcanzaron solo 54 por ciento.

Lo mismo ocurrió en matemáticas, ya que fueron los escolares de núcleos menos favorecidos, quienes tuvieron mayor presencia en los grados de bueno y excelente. En 2008, solo 6 por ciento de jóvenes en muy alta marginación tuvieron estos logros académicos y para 2013 la cifra se incrementó a 26 por ciento.

Por otra parte, los bachilleres de colegios públicos lograron mayor progreso en comparación con las escuelas privadas, ya que en el periodo 2008-2013, el porcentaje de estudiantes con resultados buenos y excelentes pasó de 14 a 36 por ciento en matemáticas, mientras que en los planteles particulares, el número de jóvenes en esos estratos cayó de 38 a 21 por ciento en el citado lapso.

Lamentablemente no pudimos comparar resultados por departamentos. Ni los niveles urbano y rural. Para estas indagaciones no hay fondos, ni promotores, mi querido Watson.

 

* Docente