•  |
  •  |
  • END

¿Quién se atreve a enjuiciar a la Patricia? ¿Quién se molesta por sus razones y actos? ¿Quién pretende ultrajar a La Tomasa? ¿Quién se atreve a demeritar la impecable trayectoria del temple luchador de la Patricia? ¿Quién y quiénes?
Me interrogo y no quiero personificar, aún cuando puedo nombrar a quienes veo en la conspiración. Los listos, no deben continuar equivocados. Una cosa es arremeter contra los derechistas, de los que no tienen poder en el FSLN, y otra contra compañeros y compañeras cuyo prestigio es incuestionable en el sandinismo.

Los discursos de Patricia, adolescente, contra la dictadura, en el auditorio 12 de la UNAN-Managua, a mediados de los años setenta, retumban en la conciencia de muchos compañeros que la admiran. Y su trayectoria de guerrillera en la zona del Pacífico del país, nadie la puede menoscabar.

El vulgo podrá razonar: “La defiende porque es la madre de sus hijos” o “Fue su mujer”. Simples “argumentos” que pretenderían manosear a una persona, que ya era La Patricia Orozco, en las filas del FSLN, mucho antes que tuviera hijas e hijo. Y dejó a Yahoska, su primera hija, a los treinta días de nacida, para reintegrarse a la insurrección contra Somoza.

Asumió su convicción revolucionaria
Patricia ha sido consecuente con sus ideales, compartidos antaño con Carlos Arroyo, William Ramírez, Mónica Baltodano y Bayardo Arce, en células guerrilleras y sostenidos por ella sin tiempo ni condiciones. Nada más me atrevo a nombrar a los anteriores, porque para mencionarlos no la consulté. Pero, hay cientos de personas en sus relaciones guerrilleras y en defensa de la revolución de Carlos Fonseca que pueden brindar testimonio de su acción feraz.

Verdad es que Patricia asumió responsabilidades en la revolución, sin someterse al mando vertical de la Dirección Nacional Conjunta del FSLN. Pensó y propuso, causa por la cual es separada como Jefa fundadora de los Comité de Defensa Sandinista.

Volvió a los barrios de Managua, a un Comité Zonal del FSLN, donde su vínculo callejero se fortalece para continuar batallando contra los errores que separan el actuar de los principios revolucionarios.

Perteneció a uno de los primeros, sino el primer, no recuerdo, contingente de la “Brigada Omar Torrijos”, integrado por cuadros de la segunda promoción del FSLN; la primera es de la Dirección Nacional Histórica, es decir la integrada por los miembros de esa estructura de mando superior de la guerrilla caídos en combate contra la dictadura.

Como guerrillera actuó. Fortaleció un mando vertical del FSLN, que ahora sus depredadores descalifican como “actitud machista”. ¡Hipócritas! Pues el mando machista se vio reflejado en la Dirección Nacional Conjunta, donde no cupo una mujer, o varias mujeres valiosas como las Comandantes Guerrilleras u otras sin ese rango formal que lo merecieron.

Aun, aceptándole calificativo de machista, Patricia, con su integración al Movimiento Autónomo de Mujeres, superó un concepto y actitud cimentado en el machismo sandinista. Por eso es una de sus fundadoras. Rompe las supuestas cadenas que ahora le achacan quienes no argumentan.

En zona de guerra defiende la revolución
Quisiera haber visto a una de esas personas que tratan de agredir a la Patricia, comportarse como ella embarazada, manejando un jeep, en el primer escalón de la defensa, entre Puerto Cabezas y Waspam, en 1982, cumpliendo su misión de dirigente del Comité Regional del FSLN en Zelaya Norte, segunda al mando del Comandante Guerrillero William Ramírez.

William tuvo que sonar la sirena de su jeep, porque se le había roto la fuente, a la Patricia, en una reunión de trabajo, y la llevaba al hospital. La sirena sonaba cuando nos atacaba la contra, en esta ocasión porque ella no dejó de trabajar ni después del parto. En la cama atendía a los compañeros y compañeras.

Su terquedad, en una batalla interna entre dejar la verticalidad de la estructura y no tratar a los subordinados como borregos creó contradicciones en la Dirección Nacional. No querían un cuadro pensante, firme en sus planteamientos y ejemplo de trabajo, a lo mejor, tampoco una mujer al mando en la principal zona de combate.

En momentos críticos asediados por la amenaza de intervención de las tropas gringas, bombardeados por pirañas, mortereados en la ciudad, y emboscados por contras en las carreteras, la Patricia estuvo al mando en la defensa de la revolución.

No fue en un escritorio que tomó decisiones. Recorrió por tierra, muchas veces sola con el conductor, manejando ella, todo el territorio en guerra: Waspam, Puerto Cabezas, Las Minas. Algunos la llamaron irresponsable.

Sus acusadores mienten
Ahora, sus acusadores, la quieren descalificar llamándola “empleada en el Departamento de Propaganda del FSLN”. Patricia fue Jefa de la Sección de Medios de Comunicación del FSLN, integrada por un selecto grupo de pensantes, ideólogos con prestigio en el partido.

La acompañaron personas que, mayoritariamente en este momento, disienten de Daniel Ortega y su conducción del partido. Dejen de estar, sus detractores, acusando de corrupción a la Patricia. Quienes la conocemos, sabemos cuál es su única propiedad. Y vemos cuántos cientos de miles de dólares gozan los directivos del FSLN.

La propiedad de la Patricia está en su ejemplo y consecuencia. Cuando hubo que hacer revolución y defenderla ella estaba de tiempo completo; y tiempo completo ha estado dedicada a defender su ideología y organizar un sólido movimiento de mujeres que trasciende al país.

Las mujeres organizadas en Nicaragua son fuertes, prestigiadas, influyentes en sus relaciones en América Latina y Europa. Por eso Zoilamérica Narváez recurrió a ellas buscando amparo, cuando decidió denunciar los ultrajes sufridos.

No mientan, no injurien. La Patricia es acusada porque no está de acuerdo con Daniel Ortega y su mujer; defiende el derecho de infantes, adolescentes y mujeres; está a favor del aborto; respeta la libertad sexual; irreverencia a los curas influyentes en asuntos de Estado. No habla ni actúa con doble moral.

La acusan los infalibles
La acusan de imperfecta, los perfectos y las perfectas que no han podido superar su afán de dominio, intolerancia, desde un poder infalible, omnímodo, que se asfixia en su propia incapacidad de transformarse. Quienes agreden a la Patricia no dimensionan porque son capaces de aplastar a sus propios genes.

Cuan equivocada es la conducción de Ortega y su mujer, que se enfrenta a un grupo social importante. Durante los gobiernos anteriores, las mujeres organizadas fueron las que sacaron la cara, promoviendo la aplicación de leyes en defensa de los derechos de mujeres, niñas y adolescentes.

Con todos los ataques que les hagan, y el proceso mismo de recomposición conceptual del feminismo, las mujeres organizadas van a enfrentar con superior autoridad la arremetida ideológica y la represión física del gobierno.

El autoritarismo no puede caer sobre la Patricia Orozco, ella ha luchado para enfrentarlo y superarlo. No la van a doblegar, tampoco está sola. La respaldan cientos de mujeres de América Latina, cientos de compañeros y compañeras que la respetan, admiran, y quieren por su compañerismo, capacidad y entereza.

Y no escribo más de ella, porque se convertiría en la biografía de una de las mujeres más prestigiadas en el sandinismo, que no es capitalista ni maligna santera.

Sergio Simpson
Director
Centro de comunicación y estudios sociales (CESOS)
Managua y Matagalpa, Nicaragua.

http://sergiosimpson.ysublog.com