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Al vincular educación y ciudadanía nuestra reflexión tiene un motivo claro y es cómo dar unos fundamentos éticos, políticos y pedagógicos para la construcción de una ciudadanía democrática por medio de la educación.

La ciudadanía es un status que se ejerce en la ciudad, la comunidad y el Estado y se originó en los comienzos de la edad moderna europea y se trasladó prácticamente a toda América Latina con el pensamiento liberal en las constituciones políticas que rememoran y asumen la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. La ciudadanía es ante todo la igualdad de derechos y deberes, el uso de la libertad y la responsabilidad. El ciudadano no es simplemente el correligionario adicto o el militante ciego y violento. El ciudadano es un sujeto de derechos políticos, sociales, económicos y culturales y como tal es un actor y gestor de la democracia.

De tal manera que la ciudadanía es el centro de la democracia real y la democracia es de ciudadanos que tienen derechos humanos universales y libertades fundamentales.

En nuestro país casi en todas las épocas se ha declarado la ciudadanía de una manera formal en las constituciones políticas que han sido al menos quince entre las promulgadas y las no natas. Pero, no siempre la ciudadanía ha significado un status pleno para todos, sino que algunas élites sociales y políticas se han arrogado esa posición de ciudadanos por el poder económico y político que ostentan y hacen creer que son únicos e indispensables para la conducción política de la sociedad.

Este déficit de ciudadanía provoca un enorme obstáculo para el desarrollo político de nuestro Estado y nación que nos puede llevar a nuevos ciclos de violencia y de guerra. Negar o violar los derechos de los ciudadanos posibilita la rebelión o la revolución. No hay ciudadanía con pobreza, corrupción y exclusión.

A fin de que los ciudadanos no se vean impelidos a la rebelión que conduce a los extremos de la violencia y conflictos de impredecible duración y destrucción, es necesaria la transformación de la sociedad por medio de la educación y de la educación para la ciudadanía democrática que no separe los medios de los fines de la educación consagrados en la Constitución Política y la Ley General de Educación.

La educación que es el instrumento principal para construir ciudadanía es una esfera donde se incorporan en el currículum los temas, principios y valores de la educación para la ciudadanía. Por esto toda acción de los magistrados de los distintos poderes del Estado y de los ciudadanos en ejercicio de sus derechos, deben ser consecuentes los términos éticos políticos con lo que se enseña a los estudiantes para que estos desarrollen las competencias conducentes para la acción ciudadana correcta.

Para esto se necesitan las bases éticas, axiológicas y jurídicas de los Derechos Humanos y la Constitución Política. El sistema de derechos humanos es constitutivo de la democracia y se respalda con el Estado de Derecho.

 

* Profesor