•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Joseph Stiglitz –Premio Nobel de Economía 2001- enfatiza la responsabilidad que tuvieron en la creación de la crisis financiera que estalló en 2008, los líderes de bancos centrales de muchos países donde la supervisión bancaria es responsabilidad de esas entidades. Varios de esos funcionarios, como el presidente del Federal Reserve Bank (FED), el máximo organismo responsable de la supervisión bancaria en los Estados Unidos, están en el proceso normal de dejar sus cargos en medio de variadas críticas sobre sus actuaciones antes de la crisis.

Muchos participantes en los mercados financieros en varios países fueron favorecidos por la laxitud regulatoria y ausencia de supervisión de los bancos centrales, que les permitió cosechar enormes beneficios antes de la crisis, y por los generosos rescates financieros que ayudaron a los bancos a recapitalizarse y pagar jugosas bonificaciones a sus altos funcionarios.

Actualmente, el PIB de muchos países europeos está por debajo de los niveles anteriores a la crisis. En Estados Unidos, a pesar del crecimiento del PIB, la mayoría de los ciudadanos hoy están peor que antes de la crisis porque las mejoras en el ingreso se concentraron casi totalmente en los más pudientes.

El economista español José Carlos Díez puntualizó que en el Mercado ABX de Chicago la cotización de los bonos de hipotecas subprime AAA había pasado, en diciembre 2006, de 200 puntos básicos sobre la Libor a 400 puntos básicos, situación que el FED minimizó. Seis meses más tarde ese mercado “explotó” y causó la crisis financiera que originó la crisis económica mundial conocida como la Gran Recesión. En diciembre 2007 el presidente del FED todavía declaró que no esperaba problemas de solvencia entre las grandes entidades financieras, pero … vino el rescate de Merrill Lynch por el Bank of America y la quiebra de Lehman Brothers (2008), que se llevó por delante a la AIG, la mayor aseguradora de Estados Unidos, y a Washington Mutual, la mayor caja de ahorros del país, lo que forzó la intervención del FED y del gobierno para evitar la quiebra del sistema financiero estadounidense.

Antes de la crisis los bancos centrales responsables de supervisión bancaria se ocuparon preferentemente de la estabilidad de precios. Ahora sabemos que los costes de una inflación un poco mayor hubieran sido minúsculos comparados con los estragos que crearon los excesos financieros que ellos permitieron. El mundo pagó caro el desinterés de los bancos centrales para evaluar los riesgos de la titularización, y su fracaso para centrarse en el apalancamiento y el sistema de la banca en la sombra. Cabe señalar que las experiencias sobre estos temas son aleccionadoras para países donde la regulación y supervisión bancaria compete a entidades independientes del banco central.

Para Stiglitz no todos los funcionarios de bancos centrales son culpables. Países como Australia, Brasil, Canadá, China, India y Turquía evitaron la crisis financiera, porque los responsables de sus bancos centrales habían aprendido de la experiencia —propia o ajena— que los mercados libres de restricciones no siempre son eficientes ni se autorregulan. Incluso el Fondo Monetario Internacional reconoce ahora, por ejemplo, que los controles de flujos internacionales de capital pueden ser útiles, especialmente en tiempos de crisis.

Stiglitz considera que el próximo presidente del FED debe entender la importancia de una buena regulación y la necesidad de devolver el sistema bancario estadounidense al negocio de proporcionar crédito, en especial a los ciudadanos comunes y a las empresas pequeñas y medianas, que no pueden captar dinero en los mercados de capitales. EE.UU. no puede permitirse un presidente del FED que apoye excesivamente al sector financiero y no esté dispuesto a regularlo.

El presidente del FED debe contribuir a bajar la tasa de desempleo estadounidense por debajo de su elevado nivel actual (un 7%-6% no debe verse como inevitable). Lo deseable es que ese funcionario no solo entienda los mercados financieros y la política monetaria, sino también los mercados laborales, algo fundamental en una época en que el estancamiento del desempleo y los salarios son preocupaciones centrales.

 

* Economista, MBA