Jorge Eduardo Arellano
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Cuando hace veinte años, en 1993, realicé una investigación sobre la situación de la investigación científica en la UNAN- MANAGUA, la UNI, la UNA y la UCA, cuyos resultados fueron publicados posteriormente en el libro “La Universidad contra la Universidad”, concluía que si bien es cierto en ese año existían procesos de investigación en marcha en Facultades y Centros de Investigación, estos no aparecían en los planes de las universidades en estudio, sino que los mismos dependían de la voluntad individual de los investigadores; no existían estímulos a la investigación y los investigadores; no existían políticas, ni presupuesto asignado a la investigación.

La escasa investigación estudiantil estaba relacionada con la JUDC, y la más relevante, en Facultades y Centros de Investigación, tenían su origen, impulso y financiamiento externo principalmente de ONGs internacionales.

Veinte años después, el crecimiento y desarrollo de la investigación en estas cuatro universidades y en todas las del Consejo Nacional de Universidades, es observable a simple vista. Un ejemplo de esto es la convocatoria para participar, durante la próxima semana, en el XVIII Congreso Científico de la UNAN-Managua, integrado por seis congresos temáticos a efectuarse en las nueve facultades de esta universidad a nivel nacional.

No obstante, este crecimiento ha sido anárquico y desordenado, generando en su interior un modelo de universidad en el que la investigación se ha desarrollado al margen de la docencia. Esto ha sido así porque la investigación en las universidades nicaragüenses en estos veinte años ha crecido prisionera de una doble tenaza, la del Modelo Académico Profesionista fincado en la enseñanza de las profesiones, y la del modelo de la Universidad Napoleónica que separa las instituciones docentes de los centros e institutos especializados de investigación.

De esta manera, poco a poco, este modelo de universidad fragmentario, torcido y desaliñado, ha ido alcanzando autonomía y legitimidad, constituyéndose en la mentalidad de sus actores y en la comprensión social vulgar, común y corriente, en el paradigma de la institución conocida como Universidad en Nicaragua, en perjuicio, pernicioso y ciego de la Misión histórica de la misma, como son los aprendizajes de los estudiantes y de la educación permanente de estos a través de la investigación.

A este modelo consolidado y sin fisura, el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación- CNEA, sin darse un chance para reflexionar sobre su pertinencia, le ha tomado un conjunto de fotografías, e intactas las ha transcrito en su Guía de autoevaluación con fines de mejora, con el propósito de premiar a sus guardianes y castigar a los infieles, y a mediano y largo plazo garantizar su eternidad.

Respecto a este tema la Guía mencionada presenta la demanda siguiente: “La investigación científica requiere que se establezcan líneas de investigación, que puedan ser desarrolladas por centros de investigación o mediante Proyectos de Investigación”.

La fotografía es perfecta. Casi pareciera más nítida que la misma realidad. Las líneas de investigación no se refieren a las relaciones de aprendizaje a través de la investigación entre estudiantes y profesores en las carreras de las facultades, ni entre estudiantes e investigadores en los Centros de Investigación, que es la verdadera investigación universitaria, sino a las Líneas de Investigación que realizan al margen del currículo, las carreras y los estudiantes, los altos centros de investigación científica en nuestro país.

Aparte, la Guía se refiere a la vinculación de la investigación con la docencia así: “La función de investigación se vincula a la docencia en la medida que sus resultados se incorporan al contenido de la enseñanza”.

Pregunta: ¿ Y por qué no mejor que los estudiantes vengan a los Centros de Investigación a aprender a investigar con los investigadores de los mismos, no como “apoyo en las tareas de investigación” como lo propone la Guía, sino como legítimos aprendices de investigación a la par de los investigadores profesionales, que por este motivo simultáneamente serían investigadores especialistas de su disciplina académica y maestros de investigación de las nuevas generaciones de profesionales nicaragüenses?

 

* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua