Bayardo Altamirano
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Ocurre en toda Centroamérica. Nos creemos cultos y vivimos con desparpajo de espaldas a nuestra historia. La enseñanza del pasado precolombino es muy pobre. Solo cuando se da la posibilidad de explotar el turismo indagamos sobre los sitios arqueológicos, Por ejemplo, Kaminaljuyú, es un lugar prehispánico maya, ubicado dentro de la actual ciudad de Guatemala. Su nombre proviene del quiché y se traduce como Colina del muerto.

Es uno de los sitios mayas más antiguos y es la zona con más larga ocupación en Mesoamérica. Fue poblada desde el 1200 antes de nuestra era. En este lugar se han hecho hallazgos de cerámica, escultura, arquitectura e ingeniería maya. Las investigaciones afirman que fue un sitio productor y exportador de obsidiana, muy importante durante la época de esplendor maya, debido a la explotación de varias canteras cercanas como El Chayal e Ixtepeque.

Por su ubicación estratégica en el centro del territorio guatemalteco, se cree que fue por siglos un punto destacado en la ruta comercial entre la costa del Pacífico, como Chocolá, en Suchitepéquez y Takalik Abaj, en Retalhuleu y las ciudades mayas del Petén. Lugar de descanso y trueques.

El inicio de la ocupación humana de Kaminaljuyú tuvo lugar en el período preclásico medio, contemporáneo al desarrollo de la cultura olmeca. Su época de mayor florecimiento corresponde al siguiente periodo arqueológico. Para el siglo II comienza su declinación. La ciudad recibía una fuerte influencia de Teotihuacán de México, con la que mantuvo relaciones comerciales.

Algunos autores plantean la posibilidad de que Kaminaljuyú fue dominada militarmente por los teotihuacanos. El sitio habría jugado un papel importante en el control de las rutas comerciales del sureste, que permitían a los teotihuacanos mantener la hegemonía en el comercio mesoamericano de la época. Imperialismo económico indígena.

La influencia de Teotihuacán se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal y Monte Albán, entre otros sitios que tuvieron una importante relación con ellos. Su declive ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en el Norte de Mesoamérica. La mayor parte de la población teotihuacana se dispersó por diversas localidades en la cuenca de México.

Cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz, se reunieron, se convocaron los dioses allá en Teotihuacán. Comerciaron, fueron a Kaminaljuyú y volvieron ricos.

El lugar arqueológico se encuentra en el valle de lo que es hoy la ciudad de Guatemala y tiene unas 110 plataformas, pero solo se conserva su acrópolis central. Una importante sección del sitio ha sido destruida por la urbanización. Muestras de los hallazgos del sitio se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala.

Durante la primera etapa se construyeron alrededor de 200 montículos distribuidos en un área aproximadamente de 5 kilómetros cuadrados. Al inicio de Clásico, Kaminaljuyú volvió a ser ocupada, por grupos con influencia teotihuacana, quienes controlaron las rutas comerciales en las Tierras Altas. Se conservan solo algunos montículos que albergan en su interior estructuras hechas de adobe y recubiertas por barro quemado, que sostuvieron estructuras construidas de materiales perecederos. El sitio fue abandonado al final del Clásico, alrededor del 900, después de Cristo, cuando los principales centros comerciales y políticos se trasladaron hacia el norte. No hay explicación de lo ocurrido.

Por desgracia, muchos de nuestros intelectuales visitan Guatemala, y no se percatan ni del terreno que pisan. Lo que es peor, desconocen los extraordinarios trabajos en marmolina hechos en San Juan de Limay y los petroglifos de Estelí.

 

* Docente