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Este 13 de agosto (2013), el canciller de Brasil, Antonio Patriota, expresó que si Estados Unidos no explica satisfactoriamente las denuncias de espionaje contra ciudadanos brasileños, generará una sombra de desconfianza en la relación bilateral.

Desde que se promulgó la Ley “Patriot Act” en 2001, no hay privacidad. Barack Obama lo admitió al anunciar medidas para dotar de “más transparencia” y “confianza ciudadana” a ese tipo de actividades, incluyendo la modificación a la llamada “Ley patriótica”, que, tras los atentados contra las Torres Gemelas, otorgó gran discrecionalidad en la materia.

Edward Snowden efectuó inauditas revelaciones sobre la vigilancia orwelliana de las comunicaciones mundiales, las que acusan directamente a Estados Unidos. Mediante filtraciones a los diarios The Guardian y The Washington Post, develó la existencia de programas secretos que permiten vigilar las comunicaciones de millones de ciudadanos a nivel mundial por parte del Gobierno estadounidense.

Un primer programa entró en vigor en 2006, a través de la compañía Verizon, consistente en espiar todas las llamadas telefónicas efectuadas dentro de Estados Unidos, y las que se hiciesen desde allí hacia el extranjero.

En el 2008 pusieron en marcha otro programa llamado PRISM, supuestamente para recolectar datos enviados por Internet (correos electrónicos, fotos, vídeos, chats, redes sociales, tarjetas de crédito, etc.) únicamente de extranjeros que residen fuera del territorio norteamericano.

Según Barack Obama, ambos programas fueron aprobados secretamente por el Congreso de Estados Unidos, y se mantiene constantemente informado sobre su desarrollo.

The Guardian  y The Washington Post revelaron el programa secreto de vigilancia PRISM, autorizando a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de las principales empresas de Internet, mediante la violación de las comunicaciones.

Estados Unidos analiza archivos, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuarios. PRISM es la herramienta más útil de la NSA para elaborar los informes que a diario entrega al presidente Obama.

Los diarios publicaron que en la Casa Blanca el presidente ordenaba a sus agencias de inteligencia (NSA, CIA, FBI, etc.) listar a los países susceptibles de ser “ciberatacados” por Washington.

The Guardian filtró la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos recopilados en función del origen de la información, práctica orientada al ciberespionaje externo, permitiendo hasta ahora recopilar más de 3,000 millones de datos de ordenadores en Estados Unidos. 

Ambos periódicos han ido revelando, gracias a filtraciones de Snowden, nuevos programas de ciberespionaje y vigilancia de las comunicaciones en países del mundo. La NSA ha construido una infraestructura para interceptar cualquier tipo de comunicación. Con tales técnicas, la mayoría se almacenan con miras a servir en un momento y a un objetivo determinado.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), ubicada en Fort Meade (Maryland), es la inteligencia más importante y la más desconocida; para la mayoría de estadounidenses es ignota su existencia. Controla la mayor parte del presupuesto destinado a servicios de inteligencia.

Posee y opera el grueso de los sistemas de captación secreta, la red mundial de satélites, decenas de puntos de escucha, miles de ordenadores y masivos bosques de antenas situados en las colinas de Virginia Occidental.

Espiar a los espías es una de sus especialidades, (servicios de inteligencia de todas las potencias, amigas o enemigas). Por ejemplo, durante la guerra de las Malvinas (1982), la NSA descifró el código secreto de los servicios de inteligencia argentinos, transmitiendo información crucial a los británicos sobre las fuerzas argentinas. 

El sistema de interceptación de la NSA capta discretamente cualquier e-mail, consulta de Internet o conversación telefónica internacional. En su conjunto tales comunicaciones constituyen la principal fuente de información clandestina del Gobierno estadounidense. 

La NSA colabora estrechamente con el misterioso sistema Echelon. Este fue creado en secreto después de la Segunda Guerra Mundial, por cinco potencias anglosajonas: Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido. Actualmente, es la fuente de información clandestina para los israelís.

 

* Diplomático, jurista y politólogo