Jorge Eduardo Arellano
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El corazón de la ciudad de León funciona sin el vigor de sus hombres ilustres y de su ambiente colonial. La juventud de ahora ignora que León recibió en el bautizo el título de la “Atenas de Centroamérica”. Y si la juventud de colegio escucha por casualidad a alguien que recuerda el ilustre título no le da importancia, ni valora por qué se le llamó Atenas. Desconoce que fue en Atenas donde nacieron la filosofía, el teatro, la poesía, los juegos olímpicos, que cimentaron la civilización occidental.

Por haberse fundado en la ciudad de León --capital de la Provincia de Nicaragua en 1670-- el Seminario Conciliar de San Ramón o Colegio Tridentino y en 1812 la Universidad se erigió en el centro de la cultura nacional.

Ese entorno cultural dominante hizo posible en la ciudad de León el nacimiento de academias, juegos florales; los jóvenes escribían versos,
circulaban periódicos y revistas literarias de prestigio. Se construyó un
teatro de estilo europeo, único por muchos años.

La Universidad forjó catedráticos ejemplares y de grandes virtudes. La ciencia médica y la ciencia jurídica irradiaron en el área centroamericana.

El seminario dio rectores y maestros sacerdotes ilustres. El Dr. José H. Montalván --ex-rector de la Universidad-- dijo: “el Seminario y la Universidad contribuyeron y contribuyen a vincular por los fuertes lazos del espíritu a los fragmentos de una misma y grande Patria, fortaleciendo los ideales de unión en Centroamérica”.

El doctor Carlos Tünnermann Berheim en el centenario del nacimiento de Salomón de la Selva y Alfonso Cortés dijo: “Salomón de la Selva y Alfonso Cortés, junto con el sacerdote Azarías H. Pallais, forman ese maravilloso trébol lírico que NUESTRA MUY NOBLE CIUDAD DE LEÓN (subrayado nuestro) aportó a las letras nacionales para dar auténtica continuidad al legado poético de Rubén Darío”. Y León cierra la maravillosa puerta ateniense, que estuvo abierta por más de dos siglos, a las letras, a la ciencia, a la cultura, con la inteligencia del transformador de la educación superior en Nicaragua, Dr. Mariano Fiallos Gil. “Su rectorado (1957-1964) representa un hito histórico: marca el fin de una época y el principio de una nueva etapa” (Carlos Tünnermann Berheim), nueva etapa truncada por las nuevas generaciones. En ese período ateniense de estrellas y luceros de la intelectualidad, León tuvo autoridades municipales que aunque obedientes a la voluntad del poderoso, guardaban respeto a los valores que habían florecido en esta Ciudad Universitaria. En el sentimiento popular había orgullo y amor para su Universidad, y para el Instituto Nacional de Occidente (donde estudió Rubén Darío y el sacerdote Azarías H. Pallais ocupó la dirección).

Algunos alcaldes estudiaron en la Universidad, y otros, no egresados del Alma Mater, actuaban con cariño universitario. El ambiente leonés era deUniversidad. Universidad de prestigio internacional. Fundadora del Csuca y miembros de la Asociación de Universidades de América Latina.

La poesía vanguardista con su nido en Granada modificó el ambiente literario nicaragüense. En tanto León siguió embriagado de la poesía
dariana. Tardíamente han surgido jóvenes poetas de figuración vanguardista. Oradores que impresionaban en las procesiones fúnebres son
recuerdos de los mayores de edad. “León sabía enterrar a sus muertos”.

Compositores de música sacra y profana viven en el recuerdo de los mayores
de cincuenta años. Después de José de la Cruz Mena, fallecido en 1907, no ha habido un digno heredero. En poesía, después de Rubén Darío, brillan Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Asarías H. Pallais. León engendró políticos intelectuales, guerreros, capaces de ejercer la docencia universitaria. Ahora los políticos levantan como bandera el garrote, manipulan la historia, reviven la política somocista, tienen dificultad de hablar en público, de una mentalidad obtusa y obstinada, ignorantes de la realidad circundante.

León pasa por una modorra intelectual desde que su Universidad dejó de ser “una corporación de valores en la que se reflejan libremente las
inquietudes humanas”. El Dr. Mariano Fiallos Gil, dijo: “Desterrar los exclusivismo de raza, religión o creencias políticas”. León dejó de ser una ciudad colonial seductora. Su Catedral oculta su
majestuosidad. Su plaza es dada por el gobierno local para espectáculos iconoclastas, y su parque en un mercado del Asia pobre.

León, centro que fue principal del producto agrícola de exportación pasó a la cola del mercado exterior.

León, ciudad mesopotámica, perdió sus ríos. Río Chiquito, el maternal lecho de José de Cruz Mena, y el río Pochote, donde para la imaginación de Tino López Guerra, Rubén puso sus sandalias, sus aguas dejaron de ser
dulces, ahora la inmundicia se estanca, son de alguna manera el espejo del León que hoy vivimos.


(*)Periodista ex director de la Escuela de Periodismo.