Jorge Eduardo Arellano
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Cuando di un paso en Nicaragua, miré pobreza y muchas condiciones drásticas por primera vez, que normalmente yo no veo en los Estados Unidos. Esto me hizo pensar que yo, como mucha gente, no agradezco lo afortunados que somos de vivir en un país que nos ofrece oportunidades para sobresalir y llegar a ser mejores personas. Pero mi visita en León, Nicaragua, me dio a entender que no todo lo que reluce es oro, y esa es unas de las lecciones que aprendí a lo largo de mis aventuras en Nicaragua.

Siendo sencillo y humilde, es unas de las cosas más preciosas que uno puede tener y valorar.

Me llamo Alejandra Montes y estoy en el último año de la preparatoria Andrew P. Hill, de San José, California, en los Estados Unidos. Me siento orgullosa de ser una de las piezas del rompecabezas que hace la imagen del programa Global Glimpse. El programa, creado por Abbas Hasan, es un curso sumamente selectivo que proporciona servicio, educación global, y enriquece a estudiantes fortaleciendo su habilidad para ser los líderes de mañana de los Estados Unidos. El programa les da a los estudiantes oportunidades para ver lo que un país en desarrollo está viviendo día a día, y lo que ellos pueden hacer para mejorar y comprender su situación.

Aunque muchos creen que todas las familias en los Estados Unidos tienen mucho dinero, eso no es cierto. El programa de Global Glimpse consistió de noventa estudiantes viviendo en diferentes situaciones económicas y muchos de ellos recibieron becas. Mi corazón brincó un latido y sentí una lluvia de alegría en cuanto me dijeron que había recibido una de esas becas.

Mi experiencia en León, Nicaragua, fue una de las cosas más lindas que he experimentado en mi vida y que en el futuro espero conocer aún más. Una de las actividades más influyentes fue conocer la gente de Nicaragua. Durante nuestra visita del programa Global Glimpse tuvimos conversaciones con gente de diferentes clases sociales para que pudiéramos entender la vida desde su punto de vista. Es fascinante cómo uno puede comparar y contrastar su manera de pensar y conocer gente que ve el mundo con una nueva perspectiva. En las conversaciones nos podíamos dar cuenta cuál era su preocupación central.

Mientras unos sólo pensaban en sobrevivir, otros pensaban en extender sus negocios, y otros en superarse de su pasado. Una cosa que tenían en común eran sus deseos para ser mejores personas hacia su comunidad y ellos mismos.

Una experiencia inolvidable fue nuestra visita al orfanato. Yo soy una adolescente muy afortunada y al dar un paso en el orfanato “Ángeles de Esperanza”, me di cuenta de eso. Aunque los niños no tienen una madre para secar sus lágrimas, ellos se tienen uno al otro y están rodeados por personas que los adoran. Fui sorprendida al ver que ellos hacían lo mejor que podían de sus alrededores. Esto me asombró porque sé que jamás imaginaría un palo como un bate de béisbol o una botella de plástico como una pelota de fútbol.

Todos los días era un mundo nuevo y un regalo lleno de sorpresas; uno no sabía qué se podía esperar.

Una cosa de que sí estaba segura era de que cada día Global Glimpse nos iba traer nuevos conceptos, teorías y elementos en nuestras vidas que utilizaríamos a lo largo de nuestro desarrollo de liderazgo y educación global.

Esta experiencia me ha llenado con muchas emociones, las cuales me han hecho reflejar lo afortunada que soy de tener lo que tengo. Supe que tan pronto como yo llegara a casa, esparciría mi conocimiento como un tronco de ramas en un árbol que mantiene la vida que le da a las hojas.

Este programa me ha dado motivaciones para cambiar lo que pueda en mi poder y lo que está en mi alcance. Pondré otros primero y educaré a los jóvenes, igual como a las personas mayores, y romperé la pared de ignorancia que rodea a muchos seres humanos.

Este viaje era como un río porque sé que se mantendrá fluyendo a lo largo de mi corazón, porque nunca se morirá. Sus corrientes me motivaron para ser más grande en la vida y tomar más riesgos. Yo no sólo he mirado el país en desarrollo con mis propios dos ojos, y he experimentado vivir como muchos de los locales viven, sino también tuve la oportunidad de valorar y aceptar las opiniones junto con los puntos de vista de otras personas.

Soy ahora más abierta hacia un sinnúmero de cosas y sé que esto es una necesidad en la vida. Tengo muchas motivaciones y objetivos en la vida que me mantienen a no caer, porque este viaje me ha hecho más fuerte. Quiero estudiar para alcanzar mis metas y graduarme con un título en negocios.

Yo no puedo pedir más de lo que me dio Global Glimpse en la experiencia en Nicaragua. No hay palabras que puedan expresar lo agradecida que estoy hacia toda la gente que contribuyó a este programa para hacer esta experiencia realidad, y a todos los que me dieron la bienvenida a su país dejándome entrar en sus vidas y en sus corazones. Gracias por permitirme servir a la comunidad dando un pedacito de mi gratitud.


(*) alejandra@globalglimpse.org (17 años)